Mirador Político

Fortuna y “virtú”

domingo, 20 de septiembre de 2020 · 02:20

Junto a plazos a punto de vencerse, las reservas que la Universidad Nacional de Tucumán mantiene sobre el memorándum de entendimiento en el que las anteriores autoridades profundizaron el proceso de descapitalización de YMAD al ceder la infraestructura de Bajo La Alumbrera a Minera Agua Rica configura un escenario propicio para que el presidente de la emblemática empresa interestadual, Fernando Jalil, revierta la entrega. 

Se trata del principal desafío que lo interpela. 

El 8 de marzo, El Ancasti lo señaló en este Mirador Político, cuando se confirmó su encumbramiento.

Cita “in extenso”:

“Con la designación de Fernando Jalil como presidente de Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), Catamarca recupera después de un cuarto de siglo el control de una herramienta de intervención en la actividad minera de primera magnitud. Más significativo que el retorno catamarqueño al comando, es lo ocurrido en YMAD durante la administración Macri a partir del ingreso de Santiago Albarracín, quien aplicó políticas gerenciales lindantes con el vaciamiento. Un ajuste espiralado, del que se excluyeron privilegios y prebendas, licuó la sólida situación económica y financiera que había legado Manuel Benítez, el anterior presidente. 

No se trata de una interpretación. Es un hecho que la mayoría del directorio confesó al celebrar un convenio leonino que entrega a Minera Agua Rica la infraestructura de Bajo Alumbrera, que costó unos 1.300 millones de dólares, por un adelanto de alquileres de 12,5 millones de la misma divisa. Menos del 1%, una insignificancia si se considera que las instalaciones empeñadas son indispensables para la explotación del yacimiento Agua Rica y que la multinacional se ahorrará tamaño gasto”.

Según el memorándum de entendimiento que estatuyó la entrega, firmado en octubre del año pasado, la opción de tan leoninos alquileres es válida hasta diciembre de este año, mes en que Minera Agua Rica debería tener ya aprobado un nuevo informe de impacto ambiental y el proyecto integrado con las instalaciones de Bajo La Alumbrera. Si estas dos condiciones no se cumplen, y los trámites van lerdos, los términos pueden revisarse.

A este factor se suma la revisión del pacto que lleva adelante una comisión especial conformada en la Universidad Nacional de Tucumán, cuyos representantes en el directorio de YMAD no participaron de la reunión donde se lo firmó. 

“El Consejo Superior, que el 5 de noviembre había dicho ‘rechazamos el acuerdo por Agua Rica, todo está mal’, pidió esta comisión, que es la que tiene que decir si está todo mal o no. Creo que hay que ir hasta el fondo del asunto. Lo que está mal, está mal y lo que está bien está bien, como tiene que ser en la vida”, dijo José Roberto Toledo, uno de los representantes de la UTN en el directorio de YMAD, al diario La Gaceta.

“Es una comisión de expertos de gran nivel cada uno en lo suyo, que muestra que la meritocracia es la base de la universidad. No han elegido a aplazados ni oportunistas por razones políticas para integrar esta comisión. Se ha elegido a los mejores exponentes de cada rama. Las mejores mentes universitarias, una idea de cómo es la radiografía que hay que hacer en esta situación particular con Agua Rica; si el negocio, o no, tiene fallas jurídicas, legales, si no es conveniente desde el punto de vista financiero y eventualmente si respeta o no los cánones básicos de medio ambiente. Sobre esto tiene que expedirse la comisión, y luego se debatirá y si se lo aprueba y se actuará en consecuencia”, explicó.

Lecciones de Maquiavelo
Una de las cifras del éxito del Príncipe, según Maquiavelo, es la coincidencia entre la fortuna y lo que llamó “virtú”, que es la competencia para sacar el mejor partido de las circunstancias.

Fernando Jalil no puede quejarse de su suerte. Es lo más probable que Minera Agua Rica no pueda cumplir con los plazos establecidos en el convenio para tener aprobados el informe de impacto ambiental y el proyecto integrado. La disposición de la Universidad de Tucumán a revisar lo acordado sin su participación le vuelve el campo orégano para avanzar.

Aún en el remoto caso de que los dos directores catamarqueños decidieran sostener el desventajoso trato, Jalil, como presidente, está en condiciones de formar mayoría en el directorio con los dos representantes tucumanos para voltearlo.
33 de mano: la historia lo ha colocado en una posición en la que recuperar el multimillonario capital que la anterior conducción entregó por migajas depende pura y exclusivamente de su voluntad política.

Amortizada, de acuerdo a los balances de Minera Alumbrera, la infraestructura de Bajo La Alumbrera, que incluye el dique de colas, el mineraloducto e instalaciones en el puerto de Rosario, tiene un costo de 800 millones de dólares. Entre tal cifra y los 12,5 millones que se comprometió a adelantar Agua Rica, el margen para una renegociación conveniente a ambas partes es inmenso. Quién sabe: incluso podría asociarse a YMAD al emprendimiento y sumar utilidades a las regalías, tal como ocurrió con Bajo La Alumbrera.

Si la “virtú” de Jalil es la que se comenta, tiene ante sí la oportunidad de pasar al bronce con el quiebre definitivo de la política de vaciamiento de YMAD desarrollada de Albarracín en adelante, en la que la descapitalización por la entrega de la infraestructura fue corolario.

Del Mirador Político “YMAD: la herramienta y el desafío”, ya citado.

“Fernando Jalil asume en representación del Gobierno de Catamarca la tarea de sacar a YMAD de la condición mendicante y ponerla en condiciones de jugar parejo en el exigente universo de la megaminería”.

La fortuna sonríe a Catamarca. Que la “virtú” la aproveche. 

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