CARA Y CRUZ

La chance de Fernando

viernes, 18 de septiembre de 2020 · 01:08

Como van las cosas, al presidente de YMAD, Fernando Jalil, podría abrírsele una valiosa oportunidad para revertir el pasivo más gravoso que heredó de la anterior conducción: el leonino convenio por el que la empresa interestadual se comprometió a alquilarle por migajas a Agua Rica la infraestructura de Bajo La Alumbrera.
El acuerdo establece que la opción se mantiene para Agua Rica hasta diciembre de este año, fecha en la que debería tener cerrado tanto el nuevo informe de impacto ambiental como el proyecto integrado con la infraestructura obtenida por un adelanto y alquileres a pillar. Quiere decir que, si estas condiciones no se cumplen, Jalil podría avanzar en una renegociación de sus términos y, quién sabe, incluso asociar a YMAD al emprendimiento, con una participación en las utilidades que incrementaría la renta de la Provincia por la explotación del yacimiento al sumarse a las regalías.


Una renegociación depende de que Agua Rica pueda llegar con el informe de impacto ambiental aprobado y el nuevo proyecto integrado y, por supuesto, de la voluntad de Jalil, primer presidente catamarqueño de YMAD en más de dos décadas, para avanzar en tal sentido. 
El proceso va lerdo y solo quedan dos meses para que el plazo se venza, así que hay esperanzas.
Como se informó oportunamente, YMAD cedió una infraestructura que costó 1.300 millones de dólares a cambio de un adelanto de alquileres de 12,5 millones de la misma moneda y alquileres futuros. Es decir: Minera Agua Rica ahorra 1.300 millones de dólares a cambio de menos del 1% del monto.
La propia Agua Rica expresó su infinito agradecimiento a los gerentes de YMAD que le habilitaron tamaña ganga a través de un parte de prensa en el que explicaron que “toda la planta de Alumbrera se podrá utilizar nuevamente, por lo que no será necesario construir un nuevo complejo industrial, y tampoco será necesario un nuevo tendido eléctrico, ni nuevas perforaciones de agua, ni un nuevo dique de colas, ni otro mineraloducto, cuando el viejo proyecto suponía una operación independiente con infraestructura totalmente separada de Alumbrera”.

Si no se cumplen algunas condiciones, en diciembre YMAD podría tratar de renegociar su vínculo con Agua Rica.


Se entiende que el convenio generara un escándalo en la Universidad Nacional de Tucumán, cuyos directores no participaron de la reunión en la que se celebró el convenio. Los directores catamarqueños de entonces justificaron la entrega con su propia impericia: YMAD, gerenciada por ellos, estaba en el “peldaño anterior a la nada” y precisaba del adelanto para equilibrar sus cuentas y, obvio, continuar abonando los suculentos salarios y viáticos de sus jerarcas.
En diciembre se abriría un panorama interesante si Jalil se pone firme. El margen que tiene para un acuerdo conveniente para ambas partes es muy amplio, tanto como la distancia que hay entre 12,5 y 1.300 millones de dólares. 
Si quiere, podría quedar en la historia grande de la firma y quebrar una lógica de negociación con las multinacionales asentada casi exclusivamente en las fuentes de trabajo que se generarían.


El modelo Bajo La Alumbrera fue muy exitoso. Si la sociedad catamarqueña no advierte sus frutos es porque la multimillonaria renta que arrojó para el Estado se licuó en un paroxismo clientelar no exento de corruptelas. De las utilidades que le correspondían a YMAD por ser socia del emprendimiento, un 20%, el 60% eran para la Provincia de Catamarca: triplicaron lo embolsado por regalías.
No se explica por qué YMAD, con una carta tan poderosa como la infraestructura de Bajo La Alumbrera, no exploró el mismo camino con Agua Rica.
Diciembre es el mes clave. Jalil podría allí dar vuelta la historia. O ratificar el rumbo asumido por sus antecesores y ser, nomás, otro becado de lujo.n

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