CARA Y CRUZ

Una voz para Gordillo

martes, 15 de septiembre de 2020 · 01:05

La soledad política del ministro de Educación Francisco Gordillo no es tal. No lo justifican ni el gobernador Raúl Jalil, que diplomáticamente le ha quitado la prerrogativa de designar y promover personal en la cartera, ni sus pares del gabinete, ni referentes de alguna de las facciones que componen la alianza gobernante Frente de Todos, ni los intendentes a los que representa. Tampoco es que lo critiquen, pero estaba sometido a “ese frío cruel que es peor que el odio” que Discépolo marcó en “Uno” hasta que apareció en su rescate la diputada Verónica Mercado. 
La magnitud heroica del gesto de la legisladora se deduce del raquitismo de sus argumentos. Dispuesta a atenuar el despellejamiento de Gordillo, no pudo hallar mejor escudo que echarle la culpa a Mauricio Macri quien, al no ser presidente desde diciembre del año pasado, difícilmente haya tenido algo que ver con las más de 170 designaciones irregulares perpetradas en el Ministerio de Educación.


Una auditoría ordenada por el Gobernador precipitó la suspensión del pago de haberes de 47 de sus beneficiarios, apartamientos de funcionarios de segundo rango y la apertura de varios sumarios administrativos. Estos indicios de que algo no funciona como corresponde en el ministerio de Gordillo son omitidos en su apasionada defensa por Mercado, quien le recrimina a la oposición que requiera “resultados de la política educativa sin considerar las adecuaciones que debió implantar el sistema y sus actores en el contexto inédito del COVID, sin presencialidad, diseñando retornos condicionados por intermitencias en las fases de aislamiento, dotando recursos humanos técnicos y pedagógicos, con programas socio-educativos  desfinanciados, desmantelados por la plaga neoliberal que gobernó el país hasta el 2019".

“Junto a la responsabilidad institucional de administrar el Estado, la decisión política es la de reparar las desigualdades provocadas por el desguace del que fueron parte y sobre el que nunca dijeron nada; ese desguace que puso en jaque a la educación pública, la que nos dejó el 53 % de niños y niñas bajo la línea de pobreza, sin acceso a la educación, servicios y con hambre. En todo eso, hoy, como les prometimos a los ciudadanos y ciudadanas de la provincia y el país, estamos dando respuestas contundentes, a pesar de los argumentos, estrategias y despliegues de los militantes de la infectadura, desmanteladores, fugadores y los ejecutores locales de sus políticas”, añadió.
La diputada no aclara de qué manera se relaciona “la plaga neoliberal” con el frenesí designatorio del ministro Gordillo y sus colaboradores. Tampoco qué tienen que ver los nombramientos en masa con “reparar las desigualdades provocadas por el desguace”.
Sería conveniente que lo hiciera, pues cualquiera podría suponer que considera los nombramientos masivos en Educación parte de una política tendiente a la justicia social. Incluso tiene el deber ético de revelar estos misteriosos vínculos al Gobierno que dice apoyar, que estaría errando fiero al retirarle las facultades para seguir dándole a la birome al paladín de los heterodoxos resarcimientos a las víctimas de “la plaga neoliberal”. 


Ojo: capaz que esta restricción no haya sido decidida por lo irregular de las designaciones, sino para evitarles a Gordillo y sus funcionarios los rigores de la tendinitis aguda a la que se encaminaban en su justiciero entusiasmo por firmar decretos.
Sin embargo, Mercado prefiere apuntar sugerencias a los opositores, para “que aporten a la recuperación de todo lo que destruyeron con su consentimiento o desde el silencio, que expresen estatura política frente a los desafíos que enfrentan el mundo, el país y la provincia, y abandonen el show y la altisonancia y pongan el cuerpo junto a los que trabajan para levantar la Patria”.n

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