EDITORIAL

El fiscal “machirulo”

sábado, 8 de agosto de 2020 · 01:02

Las mujeres que sufren violencia de género suelen padecer, además de las agresiones físicas o verbales o económicas, situaciones muy desagradables también al momento de recurrir a las instituciones que deberían protegerlas y contenerlas, como la Policía o la propia Justicia. 

La actitud de Santiago Terán, fiscal de Cutral-Có, provincia de Neuquén, que en un programa de televisión maltrató a la periodista que lo entrevistaba y justificó que las mujeres se defiendan con armas de fuego de la violencia machista, es la síntesis más acabada de lo lejos que está la Justicia de cumplir con las mencionadas funciones de protección y contención de las víctimas.

El momento de mayor tensión de la entrevista ocurrió cuando el fiscal le preguntó a la periodista Lucila Trujillo si estaría dispuesta a usar armas de fuego para defenderse de la violencia machista. Cuando la conductora del programa intentó empezar a explicar su postura, Terán  la increpó: "¡Elegí, sí o no! ¡O matás o te matan! ¡Sé sincera con vos misma,  sos muy torita para gritarle a cualquiera, conmigo no te vas a hacer la torita!", dijo, a los gritos, comportándose, de acuerdo con la expresión popular, como un “machirulo”

Para el funcionario judicial neuquino, las mujeres que sufren violencia de género deberían defenderse con armas de fuego, colocando en las víctimas, y no en la policía o la Justicia, la responsabilidad de la resolución (violenta) del problema. 
La argumentación de Terán carece de todo sentido, sobre todo proviniendo de un funcionario al que los ciudadanos le pagan el sueldo para que haga respetar el estado de derecho y las leyes vigentes. Su perspectiva de análisis es tan burda e indefendible que tuvo que salir el fiscal general de Neuquén, José Ignacio Gerez, a sentar posición pública: “La afirmación respecto de que las mujeres víctimas de violencia de género deben ejercer la defensa propia resulta incompatible con la vigencia de un Estado de Derecho, donde debe primar el imperio de la Ley en todas sus dimensiones y respetarse los procedimientos judiciales y las instituciones encargadas de cumplirla". “Dichas manifestaciones tampoco respetan lo estipulado y regulado en la legislación internacional, nacional y provincial con relación al compromiso del Estado de prevenir, proteger, investigar, sancionar y erradicar cualquier tipo de violencia contra las mujeres".

Si bien la periodista logró sortear, con personalidad, aunque con muchos nervios, el maltrato verbal, la bravuconada de Terán mueve a reflexionar acerca de los intimidatorio que debe ser para una víctima de violencia de género relatar su experiencia ante un funcionario judicial que trata así a las mujeres y que, además, las alienta a resolver su problema, no a través de la eficaz acción estatal, sino a los tiros.

Hoy, más que nunca, resulta imperativo, como lo plantea la Ley Micaela, la capacitación de los funcionarios de los tres poderes del Estado en temas de género y violencia contra las mujeres.
 

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