EDITORIAL

Negligencia, intolerancia, mensajes peligrosos

viernes, 7 de agosto de 2020 · 01:02

Ayer se viralizó un video que es revelador de las conductas ciudadanas negligentes, y por ende favorecedoras de la propagación del Covid-19, pero también de la intolerancia de algunas personas, refractarias a cualquier consejo bienintencionado, comportamientos, en definitiva, que son funcionales a la multiplicación de los casos y a las muertes por esa causa.

En las imágenes se observa a un médico de un hospital de la provincia de Buenos Aires que, en la puerta de un banco en la ciudad de La Plata, observa la concentración de personas haciendo cola. Con noble intención, desde las escalinatas de la entidad crediticia, intenta hacerles ver la inconveniencia de no respetar la distancia social. La respuesta de la gente es agresiva hacia el médico que se encontraba circunstancialmente en ese local: se quejan de la mala atención del banco como si el comedido profesional tuviese algo que ver en la demora, y hasta hay un individuo exaltado que, fuera de sus cabales, le grita: “decile al Gobierno que le pague la deuda al Fondo Monetario y se acaba el coronavirus”. Finalmente, el médico se retira del lugar frustrado. 

Días antes, en el programa de televisión “Intratables”, que se emite por América TV, la periodista Débora Plager había admitido que durante los meses de aislamiento preventivo y obligatorio fue a visitar varias veces a sus padres, los que, aclaró, no están enfermos ni necesitan asistencia de ningún tipo. Lo hizo en el contexto de un debate respecto del lógico cansancio que tienen los habitantes del AMBA por la larga cuarentena. Es real y comprensible ese cansancio, pero la periodista, a la que no se puede condenar por querer ver a sus padres, al confesar que varias veces violó el aislamiento, incluso cuando había unanimidad respecto de la necesidad de "quedarse en casa", de algún modo alienta, porque defiende su postura en un horario central de la televisión, a que otros imiten la conducta. Actitudes de este tipo son las que han hecho escalar el nivel de contagios y de muertos en esa zona densamente poblada del país. 

Comportamientos negligentes, reacciones intolerantes y mensajes peligrosos se dan a diario y explican la expansión del virus.  

Otros casos de preocupante imprudencia se conocieron en estas últimas horas. Por ejemplo el del hombre que en Santiago del estero, sabiendo que tenía síntomas compatibles con el coronavirus, continuó concurriendo a su trabajo y a varias reuniones sociales. Se estima que podría haber contagiado a 300 personas. O el de un hombre que, proveniente de Mendoza, ingresó a San Luis de manera ilegal y estuvo presente en varias reuniones familiares. De regreso a su provincia de origen se constató que tenía la enfermedad. Hay alrededor de 30 personas de San Luis a las que podría haber contagiado.

Episodios como los mencionados –comportamientos negligentes, reacciones intolerantes y mensajes peligrosos- se dan a diario y explican la expansión del virus.  Ya no puede haber retroceso a etapas anteriores de aislamiento generalizado, de modo que lo que debe primar es el sentido común y la responsabilidad individual y colectiva.n


 

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