CARA Y CRUZ

De sindicalista a piquetero

Con su poder de convocatoria muy mellado, Walter Arévalo, jefe del SOEM, recurre a los micropiquetes
viernes, 7 de agosto de 2020 · 01:04

Tu obligación es ir a trabajar porque para eso cobrás un sueldo. Yo también cobro un sueldo para ir a trabajar, pero a diferencia tuya, que es del Estado, el mío es privado. A mí me pueden despedir y vos vas a seguir haciendo esto, con los impuestos que yo y todos los que estamos acá pagamos".
En la esquina de Maipú y Chacabuco, una mujer encaró al secretario general del SOEM, Walter Arévalo, y le dijo en la jeta lo que toda una cola de automovilistas trabados por un micropiquete tenía atravesado y no se animaba a largar.
“Estoy perdiendo la posibilidad de ir a mi lugar de trabajo, es mi obligación y es tu obligación respetar mis derechos. Estoy parada hace 25 minutos”, le recriminó, entre los bocinazos de los rehenes del sindicalista. “Dos horas vas a estar”, se limitó a responderle el otro.
El incidente (los interesados pueden ver el video en “https://www.elancasti.com.ar/politica-economia/2020/8/6/duro-reclamo-de-una-automovilista-arevalo-por-los-cortes-441039.html”) condensó la verdadera naturaleza del conflicto que alienta el flamígero Arévalo amparado en sus fueros sindicales, que no es con el municipio, sino con una sociedad que, como si las restricciones que le impone la cuarentena fueran pocas, tiene que aguantarle los caprichos. 

Con su poder de convocatoria muy mellado, Walter Arévalo, jefe del SOEM, recurre a los micropiquetes

Hay gente que tiene que trabajar para ganarse el sustento en una situación sanitaria y económica desesperante, mientras un sujeto como Arévalo, desde la comodidad de pasar todos los meses por el cajero para extraer los emolumentos que puntualmente le deposita el Estado, trabaje o no, se arroga el derecho de obstaculizarle las labores y encima postularse como encarnación de “la clase trabajadora”.

El repudio a las metodologías prepotentes del cabecilla del SOEM se traduce en un ostensible retroceso de su poder de convocatoria. La ordenanza que declaró servicio esencial la recolección de residuos, aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante, le arrebató además la principal herramienta de presión que tenía y ya no puede convertir la ciudad en un muladar sin ponerse a tiro de sanciones judiciales.


Pero es ladino y se las rebusca para seguir tomando a los capitalinos como rehenes. En esta oportunidad prescindió de movilizaciones que ya no está en condiciones de articular y expondrían la flacura de su predicamento, para recurrir a cortes de calles del centro, variación táctica obligada que le permite generar caos e incordiar a media humanidad con los cuatro gatos locos que todavía digieren sus desvaríos.
Sin embargo, por muchos inconvenientes que genere el nuevo sistema extorsivo, es la demostración cabal de su declinación: de dirigente gremial cayó a piquetero.

El derrotero de la decadencia fue sostenido desde que intentó invadir el Concejo Deliberante un mes antes de que asumiera el intendente Gustavo Saadi, a quien pretendía marcarle la cancha. Saadi comenzó su gestión con un paro por tiempo indeterminado, pero al final de la pulseada Arévalo había dejado expuesto al SOEM a una multa multimillonaria por no haber acatado en tiempo y forma la intimación a levantar la medida de fuerza.
Pero el sindicalista sigue con más humos que telegrama de indio y se cree el Che Guevara redivivo. No es extraño. Despliega su patología beligerante con la complicidad de las autoridades provinciales y de la Justicia, que no accionan para ponerle coto a sus desbordes. 

Esta omisiva conducta llama la atención, porque hace un par de años la Justicia actuó de oficio ante un corte de ruta de municipales en Valle Viejo y procesó a los involucrados cuando se negaron a despejarlo.
Los micropiquetes implementados en el centro son un delito flagrante ¿Qué impide a los fiscales asumir la misma conducta que frente a aquel piquete chacarero?
Hasta ahora, lo único que ha molestado al señor Arévalo fue el reproche de una mujer harta.
La Municipalidad de la Capital le metió ayer una denuncia penal. 
Arévalo podría ser indagado hoy.n

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