CARA Y CRUZ

Becas y sinecuras

El significado de la palabra “beca”, tradicionalmente una subvención para realizar estudios...
martes, 4 de agosto de 2020 · 01:10

El significado de la palabra “beca”, tradicionalmente una subvención para realizar estudios o investigaciones, se ha ampliado en Catamarca para convertirse también en sinónimo de precarización laboral. 
Este fenómeno semántico se produjo en el marco de crecientes restricciones financieras del Estado para absorber trabajadores en paro compulsivo por falta de puestos en el sector privado. 
El ingenio de los administradores públicos ideó mecanismos que permitieran tomar gente sin abonar cargas sociales y, de paso, naturalizó el trabajo en negro que se sanciona si los infractores pertenecen al sector privado. Una política de asistencia social, en definitiva, que se justifica en la necesidad de evitar que las cifras de desocupación adquieran ribetes catastróficos, aunque no esté exenta de facetas clientelares. 
Las becas son el más extendido de estos recursos, pero hay diferencias entre ellas.  


Legiones de becados que presionan para acceder al contrato, primero, y a la planta permanente, consagración existencial en la sociedad presupuestívora, después, invisibilizan a becados más holgados de ingresos a quienes el contrato o la planta permanente les importan un comino, sea porque ya los tienen o porque, bien conectados, muy poco las costaría acceder a otras asistencias incluso más suculentas en caso de perder la beca.
Un caso de becados diferenciales es el de los directores de Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio, cuyos emolumentos rondan los $300 mil mensuales, aparte de viáticos y financiamiento para alojarse en departamentos de lo más pitucos en la Ciudad de Buenos Aires, sin necesidad de fatigarse en la confección de prendas de vestir, muebles y adoquines, o andar al trote tras camiones recolectores de residuos. Al Presidente de la firma, "primus inter pares", le toca más.
Como si la distancia entre los montos que cobran los becados de primera y de cuarta no fuera suficiente privilegio, a los últimos se les exige cumplir una serie de obligaciones y resultados de las que los primeros están exentos. 


Así por ejemplo, el directorio de YMAD decidió alquilarle las instalaciones de Bajo La Alumbrera a Minera Agua Rica debido a que YMAD estaba, de acuerdo a lo que admitieron, “en el peldaño anterior a la nada”. El arrendamiento pactado incluyó un adelanto de 12,5 millones de dólares que Minera Agua Rica se comprometió a pagar gustosa, pues la operación le permite economizar una inversión superior a los 1.300 millones de dólares en infraestructura. 
El caso es que el adelanto les urgía a los jerarcas de YMAD para evitar caer “en la nada”, hecho que hubiera significado dejar de cobrar la beca de $300 mil mensuales y el resto de las canonjías. 
Astutos, se abstuvieron de evaluar si uno de los motivos de haber llegado al “peldaño anterior a la nada” no habría sido el hecho de cobrar tamaña tajada, encima por un gerenciamiento deficiente.


Para el Estado catamarqueño, el costo de la “beca YMAD” es superior al de todos los becados ayunos de jerarquía de la Provincia, no sólo porque los miles de pesos que se le destinan salen de la empresa, de la que Catamarca es socia, sino también, y sobre todo, porque la incompetencia de tan bien remunerados gerentes edificó una vulnerabilidad que la dejó a merced de los tiburones mineros, en inferioridad de condiciones para negociar nada menos que un capital de 1.300 millones de dólares.
Así no más es: hay becados y becados. A unos les toca cobrar entre 10 mil y 15 mil pesos, a otros $300 mil, con viáticos, alojamiento con Puerto Madero a tiro, obra social y caja chica por las dudas, no van a andar sin sencillo.
“Selecciones del Reader’s Digest”, emblemática revista del Imperio, venía con la instructiva sección “Enriquezca su vocabulario”. 
Sinecura: Empleo o cargo retribuido que ocasiona poco o ningún trabajo. n

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