EDITORIAL

Distorsiones y restricciones

lunes, 10 de agosto de 2020 · 01:03

Entre las tantas distorsiones que tiene la economía argentina debe mencionarse una inherente al sistema de producción, distribución y comercialización de los alimentos. Una alta proporción de ellos se consumen en lugares muy alejados de donde se produjeron, lo que tiene un impacto negativo en el costo, además de los problemas de contaminación innecesaria por la utilización del combustible para el transporte.

En Catamarca se consumen alimentos producidos en otras provincias que bien podrían producirse en el territorio provincial. Es cierto que la demanda local superaría la capacidad productiva, pero de todos modos se observa una subutilización de los recursos provinciales que puede corregirse con políticas sistemáticas y bien coordinadas de aliento a la producción. 

No es un problema solo de esta región; también sucede en zonas donde la estructura productiva está muy desarrollada, como la Pampa Húmeda, que padece sin embargo las distorsiones mencionadas.

Como ya se ha mencionado en este mismo espacio, es menester observar con atención experiencias exitosas que se vienen desarrollando. Por ejemplo, las denominadas Colonias Agroecológicas de Abastecimiento Urbano, que lleva adelante la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra en algunas zonas de la provincia de Buenos Aires y que ya empiezan a extenderse al resto del país.

Uno de los problemas que encuentran este tipo de proyectos es la poca disponibilidad de tierras debido a la altísima concentración de la propiedad en pocas manos, fenómeno que se agudizó en el último medio siglo, según se puede advertir al analizar comparativamente los últimos Censos Nacionales Agropecuarios. La tendencia es, en consecuencia, hacia el latifundio, lo que implica la desaparición de una gran cantidad de unidades productivas menores a las 100 hectáreas. Los latifundios agrícolas son mayoritariamente monocultivos para la exportación y no para el consumo interno y prácticamente no ocupan mano de obra. 
Además, una gran proporción de la población rural que habitaba en tierras que se fueron convirtiendo en latifundios terminó migrando a los centros urbanos, engrosando los barrios vulnerables.

La concentración de tierras en pocas manos es mucho más ostensible en la Pampa Húmeda u otras zonas de alto rendimiento productivo. En Catamarca no es un problema tan relevante, pero aparecen otras restricciones que es preciso remover y que ocasionan, también, el abandono de tierras productivas y la migración a las ciudades, particularmente el Valle central, que ha cuadruplicado su cantidad de habitantes en el último medio siglo, mientras el resto de los departamentos han sufrido el estancamiento de su población o un avance apenas moderado.

En un momento en que es muy necesaria la reactivación productiva de la Argentina, eliminar las distorsiones y las restricciones en el sistema de producción y comercialización de los alimentos aparecen como acciones que los gobiernos deberían priorizar con urgencia.n

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