EDITORIAL

Futuro verde

miércoles, 29 de julio de 2020 · 01:03

En medio de la abrumadora hegemonía de las noticias relacionadas con la pandemia en curso, se conoció en los últimos días una que tiene una vinculación indirecta con el Covid-19 y una importancia estratégica global: la denominada “energía verde”, que incluye básicamente a la energía eólica y a la solar, generó en lo que va del 2020 el 40% de la electricidad de la Unión Europea, superando por primera vez a la generada por los combustibles fósiles, que alcanzó el 34 %. 

Por cierto, hay una incidencia de la paralización de la actividad económica global por las extensas cuarentenas, lo que redujo en Europa en un 18% el consumo de combustibles fósiles, mientras la energía verde se incrementó en aproximadamente un 13%. La eólica aumentó un 11% y la solar un 16%.

Se sabe que el mundo está tendiendo a incrementar la producción de energías limpias, que presentan enormes ventajas respecto de las fuentes fósiles. Entre ellas, la prácticamente nula emisión de gases que producen efecto invernadero, no son contaminantes, no requieren de grandes cantidades de agua para su funcionamiento, reducen la actividad extractiva y no generan gran cantidad de residuos. También tienen una ventaja económica: pueden favorecer la reducción de las tarifas energéticas, pues los costos de producción son menores, aunque en este tema incide siempre el factor político, que es ajeno a la naturaleza de la generación energética.

Argentina tiene un enorme potencial en energías renovables. Sin embargo, el desarrollo actual, si bien se ha acelerado en los últimos años, dista mucho del alcanzado en Europa. El año pasado el porcentaje respecto del total apenas superaba el 3%. La normativa en la materia establece que este tipo de energías debe representar, en 2025, el 20% del consumo de energía nacional, y el 35% en el año 2035. De modo que el horizonte planteado por las leyes para dentro un lustro estaría, sin embargo, 9 puntos porcentuales menos que lo ya logrado en Europa este año. 

También Catamarca encierra un potencial muy auspicioso para energías como la solar y la eólica. Respecto de la primera, ya hay dos parques en funcionamiento, uno en Saujil y otro en Tinogasta, y hay 12 proyectos más que se encuentran en etapas previas a su puesta en funcionamiento. Con la puesta en marcha de estos proyectos, la provincia, que no produce energía fósil, se convierte por primera vez en proveedor de energía para aportar al Sistema Interconectado nacional. Los progresos en materia de energía eólica, por el contrario, son por ahora inexistentes. 

Es probable que los tiempos excepcionales que se viven hayan paralizado o demorado la concreción de algunos proyectos vinculados a las energías limpias en la Argentina. Pero todo indica que, más allá de que se sigan explotando por un tiempo más yacimientos relacionados con las energías fósiles, el futuro en el mundo, en la Argentina, y también en Catamarca, dependerá de las energías verde.

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