EDITORIAL

Equidad en el mercado

jueves, 2 de julio de 2020 · 01:00

Hayan realizado una cuarentena estricta, logrando aplanar la curva de contagios y de muertos, o con mayores flexibilizaciones, todos los países del mundo sufrirán por la pandemia colosales pérdidas económicas, solo comparables con las ocurridas durante el crack económico de 1929. Con caídas del PBI cercanas al 10% en 2020 y, hasta el momento, con la pérdida de casi 500 millones de puestos de trabajo.

Los Estados nacionales, algunos con más recursos que otros, con mejores o peores estrategias, han debido realizar inversiones sociales extraordinarias para contener a los sectores más vulnerables y evitar el colapso de las economías de sus países.
Pero en este contexto de crisis global no todos pierden. Algunos ganan, y mucho, lo que corrobora que el sistema económico mundial vigente, si no interviene el Estado como regulador, tiende a profundizar las desigualdades tanto en épocas de prosperidad como de graves dificultades económicas.

Un informe del Institute for Policy Studies (IPS) que analizó cifras obtenidas por la revista Forbes a partir de las cuales compararon la valuación de las fortunas de los multimillonarios más ricos de EEUU entre marzo y junio de 2020, calculó que en ese período lograron incrementar sus riquezas en 584.000 millones de dólares, lo que significó una suba promedio del 20%, pero en algunos casos llegó al 500%.

Para tener una idea aproximada de la magnitud del incremento en los ingresos que obtuvieron en apenas tres meses las 500 personas más ricas del planeta, se puede mencionar que es superior al PBI anual de Argentina, que en 2019 fue de 477.000 millones de dólares.

Las restricciones de movimiento por la cuarentena impulsaron el comercio electrónico, por lo que las empresas vinculadas a esta actividad se vieron beneficiadas por la vigencia de la pandemia. Uno de tantos ejemplos, relacionados con las oportunidades de negocios vigentes por lo menos mientras dure la excepcionalidad.

Pero el beneficio que tienen las grandes empresas o grupos económicos no se restringe solamente a las oportunidades por las características específicas de la actividad, sino que, en épocas de crisis, depende de lo que coloquialmente se conoce como “la espalda” para aguantar. Los que pueden trabajar a pérdida o con ganancias muy reducidas durante más tiempo estarán en mejores condiciones para acaparar el mercado que los que apenas pueden sobrevivir en esas condiciones uno o dos meses. Las adquisiciones de firmas chicas o medianas por parte de las grandes, que aprovechan de esa manera su liderazgo y tienden a hegemonizar el mercado, son una amenaza para la economía, como lo son todas las posiciones monopólicas u oligopólicas.

Solo el Estado como regulador de la actividad económica puede aplicar medidas tendientes a lograr condiciones de equidad que eviten tanto la desigualdad extrema como las tendencias monopólicas que desvirtúan la sana competencia en el mercado.

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