EDITORIAL

La “independencia” de Mendoza

lunes, 13 de julio de 2020 · 01:03

En un arranque que sorprendió a propios y extraños (partidarios de su espacio político y adversarios), el exgobernador radical de Mendoza, Alfredo Cornejo, señaló que esa provincia tiene todos los recursos para ser un país independiente. No advirtió, por cierto, que esté pensando en adoptar una decisión relacionada con tamaño disparate. Para entender en sentido de sus declaraciones hay que ponerlas necesariamente en contexto. 

Cornejo está enojado con el gobierno nacional por la suspensión de los trabajos del proyecto hidroeléctrico Portezuelo del Viento, que su administración considera estratégico para el desarrollo de la economía mendocina. La paralización de la mega obra no es arbitraria. La Pampa se opone tenazmente a su realización con nutridos y consistentes argumentos de tipo ambiental.

La insólita frase del ex mandatario sirvió, al menos, para sacar, aunque sea por unos días, el tema del federalismo de la periferia del debate público. Es cierto que Mendoza posee un grado de desarrollo superior al promedio del resto de los estados provinciales, y también un potencial que no debe menospreciarse. Pero algunos datos duros demuestran la vulnerabilidad de su economía, como la de todas las jurisdicciones, lo que corrobora en última instancia las carencias del sistema federal argentino, en tanto la sustentabilidad del crecimiento de los estados sub-nacionales dependen siempre de la “ayuda”, generalmente arbitraria y muchas veces supeditada a acuerdos políticos, de Nación.

La deuda de Mendoza, la quinta más alta del país, sumaba, un trimestre atrás, casi 1.200 millones de dólares, de los cuales alrededor de 1.000 millones fueron contraídos precisamente durante el Gobierno de Cornejo. La provincia cuyana tiene graves problemas para reestructurarla. Y representa el 94 por ciento de sus ingresos anuales. Un porcentaje altísimo.

Mendoza no se ha caracterizado en las últimas décadas por ser solidaria con las provincias menos desarrolladas. Se recordará que fue la que más presión ejerció –lo hizo durante años hasta que lo logró- para terminar con el régimen de promoción industrial que beneficiaba a varias provincias, entre ellas Catamarca. Pero al margen de este dato de la realidad, resulta oportuno realizar el siguiente razonamiento: si Mendoza, una de las provincias más desarrolladas del país, tiene serias dificultades de sustentabilidad económica, es fácil inferir la vulnerabilidad de las más humildes.

Como ya se ha señalado en varias oportunidades en esta columna, reformar el sistema de coparticipación, como reclama Mendoza por ejemplo, es políticamente inviable pues requiere el acuerdo unánime de todas las jurisdicciones. Lo que se necesita es replantear los criterios con los que se distribuye la inversión pública en el territorio nacional para lograr un país más equitativo. Un plan estratégico en ese sentido mejoraría el perfil productivo de las provincias más postergadas y contribuiría a un desarrollo más armónico del país en su conjunto.

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