Cara y Cruz

El incidente Telchi

Daniel “Telchi” Ríos, intendente de Belén, transgredió la sacralizada cuarentena y desencadenó una desmesurada...
sábado, 6 de junio de 2020 · 01:10

Daniel “Telchi” Ríos, intendente de Belén, transgredió la sacralizada cuarentena y desencadenó una desmesurada ola de repudios a la que solo le faltó un planteo de incineración en la plaza pública por haber colocado a Catamarca en la cornisa del apocalipsis viral. 
El hombre viajó a Buenos Aires y de vuelta alzó a otro belicho que estaba varado en Villa María por, explicó, “cuestiones humanitarias”. El varado llegó a su Belén querido, desde donde se lo trajo a la Capital el diputado Genaro Contreras vaya a saberse para qué. 
El trío se convirtió en el más mentado del oeste: confluyó en la Legislatura el miércoles, para el tratamiento de la nueva ley de distribución secundaria de las regalías mineras, alguien levantó la perdiz sobre sus andanzas y se precipitó la hecatombe paranoica. 
La búsqueda frenética del reo de coronavirus finalizó, exitosa, con su captura y reclusión en el flamante Carlos Malbrán. Que los análisis que le practicaron fueran negativos no evitó que sobre el “Telchi” se concentrara el fuego graneado de oficialistas y algunos opositores que aprovecharon para pasarle la factura por su respaldo al nuevo régimen de regalías. Contreras ligó algunas esquirlas. 


Por supuesto, Ríos es un irresponsable de marca mayor no solo por haber violado los protocolos establecidos para circular en la cuarentena, sino porque en su condición de autoridad debería predicar con el ejemplo en esto de atenerse a las leyes en lugar de hacerse el chancho rengo.
La largura del tranco que hay de admitir esta obviedad al escándalo desenfrenado no arredró a los diputados. Sin distinción de banderías, varios se sumergieron en la sensualidad del escrache y la delación, en una muestra de consenso transversal que ojalá se tradujera en asuntos más trascendentes.
Lonja a redoble sobre el desaprensivo, exigencias al juez federal para que haga caer sobre él las siete plagas de Egipto ya que se salvó de la virósica en boga y sobreactuaciones como los autoaislamientos, todo informado puntualmente por las redes sociales, cosa que la gente constate la superioridad moral que lo diferencia a uno de la deleznable sabandija belicha.


Despliegue entintado de hipocresía, con un mensaje lamentable hacia la sociedad legitimando el alarmismo y el buchoneo como si fueran altísimas virtudes cívicas.
En términos sanitarios, no hacían falta tantas alharacas. Alcanzaba con agarrar discretamente a Ríos, Contreras y el auxiliado, practicarles los análisis pertinentes e internarlos o despacharlos para las casas de acuerdo a los resultados. 
Pero la tentación de beatificarse con usar barbijo, untarse con alcohol en gel y alcahuetear al prójimo es al parecer irresistible, aferrados los devotos al fetichismo del cero.
Es también una irresponsabilidad ¿Qué pasará si en Catamarca aparece un caso de coronavirus? ¿Qué sanción será suficiente para el desacatado que rompa el tanteador, para el que usurpe una cama del promocionado Carlos Malbrán? 
El rasgarse de vestiduras parlamentario marca el rumbo: si la tentativa merece la repulsa unánime por cuanta ventana de internet esté disponible, la perpetración ya demanda azotes y paseo en sambenito por la 25 de Mayo. Delicias del Medioevo, convendría a los efectos escenográficos ataviarse con capuchas y empuñar horquillas y teas.


Curiosamente, las contravenciones de Luis “Lula” Polti, tan intendente como el “Telchi”, capturado mientras disfrutaba de la pesca en pleno confinamiento, no se tradujeron en estruendosas y extendidas coincidencias de los precavidos tribunos. 
Capaz que no se dieron cuenta de la gravedad del caso “Lula”, pensaban que el peligro no era tanto, o la devoción por el cero no se les había acendrado al punto del fanatismo actual. 
O capaz que el incidente Telchi disparó las sobreactuaciones por purita arbitrariedad.n

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