lo bueno, lo malo y lo feo

¿Distanciamiento social o distanciamiento físico?

Carta al director:
sábado, 6 de junio de 2020 · 01:08

Señor Director:

Michel Foucault (filósofo francés, 1926-1984), en su texto “La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad” (1994), nos habla sobre las prácticas de la libertad. Coloca a la ética como una práctica reflexionada de la libertad: “La libertad es la condición ontológica de la ética. Pero la ética es la forma reflexionada que toma la libertad” (260)

Remontándose a la antigüedad clásica insiste en que el cuidado de sí fue en el mundo grecorromano concebido como una reflexión moral, ética. Los griegos problematizaron la libertad del individuo como un problema ético. Entendían el ethos como la manera de ser y la manera de conducirse; era el modo de ser y el modo de hacer. Y para que esta práctica de la libertad sea considerada como ethos que sea bueno, honorable, memorable y que pueda servir de ejemplo, hacía falta todo un trabajo de sí sobre sí. Existe toda una ética alrededor del cuidado de sí, que muestra que en la Antigüedad la ética era una práctica reflexiva de la libertad en torno a un imperativo fundamental: “Cuida de ti mismo”. Pero uno no puede cuidar de sí sin conocer. 
La ética entendida en el sentido de que para conducirse bien, para practicar la libertad como se debe, era necesario que uno primero se ocupe de sí, que uno cuide de sí, y también conocerse –nos recuerda el gnothi theauton, conócete a ti mismo-. Pero uno no puede cuidar de sí sin conocer, lo que implica el conocimiento de un número de reglas de conducta o de principios que son a la vez verdades y prescripciones. Cuidar de sí es equiparse de estas verdades, para poder llevar a la práctica la ética de la libertad.
El cuidado de sí se entiende como un conjunto de prácticas mediante las cuales un individuo establece cierta relación consigo mismo y se constituye en sujeto de sus propias acciones, de su libertad. A veces, el cuidado de sí se ha confundido con una forma de amor a sí mismo, una forma de egoísmo o de interés individual, que contradice un poco el interés hacia los otros. Por eso Foucault aclara que el cuidado de sí es ético en sí mismo; pero implica relaciones complejas con los otros, en la medida en que este ethos de la libertad es también una manera de cuidar de los otros. El ethos implica también una relación hacia los otros, en cuanto el cuidado de sí es capaz de ocupar, en las relaciones interindividuales en su comunidad, el lugar que conviene. Y el cuidado de sí implica la relación con el otro en la medida en que para cuidar bien de sí, hay que escuchar las lecciones de un maestro, de un guía, de un consejero, de un gobernante. De este modo, el problema de las relaciones con los otros está presente a lo largo de todo este desarrollo del cuidado de sí. 
En este contexto crítico que estamos atravesando, es importante que contemos con un Estado responsable, con gobernantes responsables y sensibles, que ejerzan este cuidado con sentido ético en favor de la sociedad. Proteger, cuidar adoptando medidas acertadas, que reduzcan al mínimo los daños sociales.
Los cambios a los que nos vimos obligados necesariamente por la pandemia que azota a la humanidad, nos impuso modificaciones en los hábitos cotidianos en que desarrollábamos nuestra vida. La aparición del virus nos ha familiarizado no solo con cambios en la conducta de las grandes comunidades, sino con la aparición de una serie de recomendaciones individuales con el objetivo de evitar la expansión del contagio: el lavado de las manos siguiendo una serie de instrucciones, el uso de alcohol en gel, no tocarnos la cara, el uso de barbijos. Medidas que tienen que ver con el cuidado personal, o sea, el cuidado de uno mismo, el cuidado de sí.
Pero hay otra recomendación relacionada con nuestra vinculación con los otros, a quienes y de quienes debemos protegernos y cuidarnos. Lo que se ha denominado y generalizado como Distanciamiento social. Sobre esta designación nos queremos detener y reflexionar. 
Distintos medios de comunicación gráficos franceses se han manifestado respecto de esta expresión. Por ejemplo, el diario francés Le soleil (29 de marzo), refiriéndose a las expresiones de especialistas norteamericanos, aparecidas en el USA Today, dice que ‘Distanciamiento físico’ probablemente sería un término más apropiado, porque el objetivo es la separación física de las personas, no la emocional. 
También el diario Le Télégramme (07 de mayo), citando las palabras del profesor Sébastien Le Gall: “¡No estamos hablando de distanciamiento social, sino de distanciamiento físico! Y preparémonos para el futuro fortaleciendo la ‘proximidad social’ en nuestros territorios”. 
En Le Figaro (29 de abril), bajo el título “Distanciamiento físico” o “Distanciamiento social”:¿qué fórmula se debe adoptar?, se pregunta si “la crisis de salud creará una crisis de vocabulario. La epidemia que estamos atravesando ha traído consigo un nuevo léxico, compuesto de anglicismos y neologismos, cuyo significado puede parecer ininteligible para muchos. Sin embargo, en estos tiempos en que la respuesta a la enfermedad debe ser común, es importante adoptar la palabra correcta para garantizar la buena comprensión de todos”.
La asociación de “distanciamiento” y “social” forma una idea de tinte político-ideológico, que connota una separación de la relación existente entre diferentes clases sociales. Creemos que “distanciamiento social” es una expresión poco conveniente, porque nos adentramos en un significado ambiguo, poco claro, que connota una distancia de clases, hecho que condujo a la humanidad a discriminaciones y persecuciones racistas.
De hecho, el término “físico” es más preciso, porque designa el cuerpo del individuo; hablar de “distanciamiento físico” es devolver al individuo a su condición de tal, de persona. Nada nos impide mantener un vínculo con el otro, un vínculo social, mientras permanecemos físicamente distantes.
Es importante destacar que los acentos valorativos de los términos, aquí analizados no son iguales para todos. Tomado este término, “Distanciamiento social”, como signo ideológico se manifiestan en él dos significaciones posibles. Esta cualidad dialéctica interna que poseen los signos, se potencia en tiempos de crisis sociales, pues las valoraciones estallan y abren múltiples significaciones. Porque la lengua es un producto social, la usan todas las clases sociales, donde diferentes grupos “leen” intereses y valoraciones distintas. O por el contrario todos acatan su sentido hegemónico, que en este caso, viene dado, impuesto desde afuera. Así lo aplicaron en otros países, y sin cuestionamientos, así se aplica en nuestro país.
La crisis sanitaria ha producido cambios políticos, culturales y económicos, no abramos espacios por los que se filtren significaciones que puedan erosionar el tejido social y cultural, estigmatizando a las minorías con términos que repitan conductas de clase. Tengamos prudencia con el uso de algunos términos que portan significados aparentemente inocentes, pero con una importante carga ideológica.
Carlos Romero
DNI: 10.964.608
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