Editorial

Discriminación pandémica

Las imágenes en las que se ve a un policía blanco asesinar a un hombre negro que había sido capturado...
domingo, 31 de mayo de 2020 · 01:10

Las imágenes en las que se ve a un policía blanco asesinar a un hombre negro que había sido capturado por un delito no violento, asfixiándolo en plena vía pública al presionar su cuello con sus rodillas pese al ruego de la víctima que se quedó poco a poco sin aire, corrobora la vigencia del racismo en los Estados Unidos. El hecho originó potentes revueltas en Minneapolis. 

Pese a autoproclamarse como el país de la libertad, el racismo y la discriminación son problemas graves en esa nación, y los destinatarios de los agravios o las agresiones no son solo los negros, sino también los latinos, los musulmanes (sobre todo luego del atentado a las torres gemelas) y, desde el comienzo de la pandemia, los asiáticos, particularmente los de origen chino.

La discriminación por distintos motivos, no solo raciales, es un fenómeno que, lejos de atenuarse con el avance de la civilización y la globalización, parece profundizarse en todo el mundo. Y los momentos de crisis, como los conflictos bélicos o la generada a escala planetaria por el coronavirus, son propicios para que la estigmatización de determinados grupos se propague. 

El fenómeno también tiene su impacto en Argentina. El viernes se conoció un informe del INADI que establece que durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio se incrementaron en un 45 por ciento las denuncias por racismo a personas de origen asiático, como si los residentes en nuestro país de, por ejemplo, origen chino, tuviesen alguna responsabilidad con la expansión del virus en el territorio nacional. Por eso han iniciado en redes sociales una campaña que se identifica con el hashtag #NoSoyUnVirus.

Es racismo siempre es irracional, también en lo que respecta a culpar a personas solo porque su nacionalidad de origen coincide con el lugar donde comenzó la pandemia. Pero llama la atención esa vinculación que se establece entre los asiáticos y la expansión del coronavirus en la Argentina, país en la que el virus ingresó a través de personas de ingresos medios o altos que se contagiaron en viajes que realizaron a Estados Unidos o países europeos. 

No se recuerda, al menos no de un modo masivo, segregación hacia los recién llegados de Italia, España, Nueva York o Miami, salvo los lógicos pedidos de aislamiento para que no contagien al resto. Sí, en cambio, se han incrementado las actitudes discriminatorias hacia los habitantes de villas o barrios vulnerables de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, lugares donde los casos han crecido en las últimas semanas de manera exponencial hasta convertirse en los principales focos de contagios por estos días.

Es cierto lo que se sostiene respecto de que el virus iguala a las personas porque a todas las ataca del mismo modo, no importa el origen étnico o el sector social al que pertenece. Pero al momento de establecer relaciones sociales o interpersonales en tiempos de pandemia, como consecuencia de dañinos estereotipos, no todos parecen ser iguales.

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