EDITORIAL

El espejo de Italia y el valor del periodismo

sábado, 30 de mayo de 2020 · 01:01

“La pandemia del COVID-19 es el acontecimiento con mayor cobertura periodística de la historia. Ningún otro hecho tuvo la cantidad de horas, imágenes y líneas de texto dedicadas a testimoniar y analizar un fenómeno que afecta a todos los habitantes del planeta. Ninguno tuvo tampoco una audiencia tan grande. El periodismo y los medios son hoy más necesarios que nunca”. El pronunciamiento le corresponde a la Comisión de Libertad de Prensa de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), y está plasmado en el último informe, que acaba de presentar.

Un excelente ejemplo de la importancia de la labor de los medios de comunicación para echar luz sobre sucesos ocurridos en el contexto del desarrollo de la pandemia que afecta al mundo desde hace varios meses, es la investigación periodística desarrollada por el diario romano La Repubblica.
El informe, preparado por periodistas que trabajaron en las ciudades italianas de Roma, Milán, Florencia y Bolonia, señala que al menos 26.422 de los poco más de 33.000 muertos que hasta el jueves tenía Italia, eran mayores de 70 años. Y que alrededor de 14.000 ancianos murieron aislados, en soledad, sin familiares, en asilos y en muchas ocasiones atados a la cama. 

Cuando la situación se descontroló, hacia fines de marzo y principios de abril, se vivieron escenas de horror que marcarán a fuego la historia de las ciudades más afectadas, sobre todo de la región de Lombardía. La investigación periodística relata que, luego de morir en esas condiciones indignas, los viejitos eran colocados en ataúdes que se amontonaban en iglesias de la zona, donde permanecían varios días sin que siquiera pudieran verlos los familiares más cercanos.

El artículo periodístico es muy crítico con la organización de la salud pública de algunas regiones italianas y con las administraciones de las casas para ancianos. También denuncia la falta de previsión gubernamental para cuidar a las personas de mayor edad, cuando ya había datos certeros, por la experiencia asiática, de que el nuevo coronavirus tenía una alta tasa de letalidad entre los mayores de 70 años.

La investigación denuncia que en un asilo de Milán, el más grande de Italia con 1.300 personas mayores alojadas, se ocultó durante todo marzo los contagios que allí se producían. Casi un tercio de los internos murió por la enfermedad. 
La progresiva disminución de los casos en Italia y toda Europa no ha logrado, sin embargo, hacer caer en el olvido las jornadas de angustias vividas. Las tristes imágenes de los ancianos desahuciados sirven, además, como insumo para alertar sobre la necesidad de respetar las normas básicas de prevención en la Argentina, en donde el pico se contagios está por llegar, sobre todo en ciudades donde el virus circula de manera comunitaria. 
La experiencia italiana, recogida por el periodismo, es un buen espejo donde mirarnos.

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