EDITORIAL

La agenda reformista, en veremos

jueves, 28 de mayo de 2020 · 01:03

En las últimas semanas el tema de la reforma del Estado se ha instalado con presencia propia en el debate político catamarqueño.

En rigor, mencionar al conjunto de iniciativas que promueve o promoverá el Ejecutivo provincial como reforma del Estado, que supone modificaciones estructurales al modo de concebir su estructura, funcionamiento y objetivos, es desproporcionado. 

Es un trabajo tan ambicioso el de una reforma estructural que no puede pensarse sin modificar la Constitución provincial, que tiene ya más de tres décadas y cuyo contenido requiere de una actualización. Pero, la historia así lo demuestra, los intentos de acometer cambios en la carta magna provincial han fracasado por diversas razones, en particular por una cuestión numérica: el oficialismo, antes el Frente Cívico, luego el justicialismo, nunca contó con los dos tercios de ambas cámaras para aprobar el proyecto que declara la necesidad de su reforma.

Habitualmente se efectúa una asociación directa entre Reforma del Estado y achique de la planta de empleados del sector público, tal vez porque ése haya sido el propósito principal de los intentos de reforma que se han ensayado a nivel nacional. Pero, como ya se dijo, la reforma es un conjunto de transformaciones globales, estratégicas y bien planificadas de las cuales casi no hay antecedentes, ni a nivel nacional, ni a nivel provincial.

Uno de los aspectos que no suelen considerarse con asiduidad es el método para la designación y capacitación del personal no político del Estado, sobre todos los mandos medios, que son los que asumen roles jerárquicos y trascienden las gestiones de gobierno. Es decir, reemplazar los criterios clientelares, regidos según acuerdos políticos, por otros que tengan en cuenta la idoneidad. 

Otro aspecto imprescindible de tener en cuenta es el de la desburocratización y modernización, que implica la incorporación de nuevas tecnologías pero también de renovados procedimientos de organización de la tarea en las oficinas públicas. El avance en estos temas es muy visible en el Estado nacional, menos visible en las administraciones provinciales, aunque en Catamarca se viene trabajando en varios programas en los últimos años, y prácticamente inexistentes en el nivel municipal, sobre todo de las ciudades de menor envergadura. 

La reforma del Estado es un conjunto de transformaciones globales, estratégicas y bien planificadas de las cuales casi no hay antecedentes.

La digitalización de expedientes y documentos viene retrasada en Catamarca, particularmente en el Poder Judicial. En este tema puntual hay un proyecto que vienen trabajando el Colegio de Abogados y el senador por la Capital, Maximiliano Brumec, aunque su cristalización llevará seguramente tiempo. La digitalización no solo asegura una agilización de los procedimientos, sino también una liberación de espacio físico en las abarrotadas oficinas estatales. 

Esos y otros muchos y diversos temas deben formar parte de la agenda reformista en el sector público si es que efectivamente existe la voluntad política de llevarla a la práctica concreta. Por el momento poco es lo que se discute de estos temas que tienen importancia tal vez subvalorada a la hora de analizar los cambios posibles.n

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