Cara y Cruz

Derecho a la existencia

Menos que para resistir la aún difusa reforma laboral, la Intersindical se moviliza hoy...
miércoles, 20 de mayo de 2020 · 01:10

Menos que para resistir la aún difusa reforma laboral, la Intersindical se moviliza hoy para reclamar su derecho a la existencia. 
Tras la reunión que varios de sus referentes mantuvieron ayer con el gobernador Raúl Jalil, se le escapó al jefe del gremio del Instituto Provincial de la Vivienda, Pablo Machado: “Quedó claro que se están manejando con un sector sindical que no nos representa”. Otros rezongaron por no haber sido consultados sobre los cambios que se pretenden.
Las aflicciones por el futuro de los empleados públicos provinciales, quizás sinceras, disimulan la vieja pelea que intenta cada tanto el jefe del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) Walter Arévalo contra los jerarcas de la CGT local, cuya relación con Jalil es muy estrecha. El objetivo inmediato es por lo menos compartir el rol de interlocutores del Gobierno con la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), contertulio dilecto, que expuso una propuesta  de reforma laboral propia ya en la Legislatura, previo paso por el Ejecutivo. 


De ahí que la reunión de ayer no alumbrara en acuerdo para suspender la manifestación. La Intersindical aspira a mostrar un número de participantes suficientes como para que Jalil considere la conveniencia de incorporarlos a la corte y al universo sindical hegemónico. 
Las aspiraciones de Walter Arévalo son indisimulables. Superados las furibundas confrontaciones que abrió para tratar de condicionar al intendente capitalino Gustavo Saadi desde el inicio mismo de la gestión, las relaciones en San Fernando del Valle han adquirido una armonía tediosa. La articulación de la Intersindical le viene al pelo para recuperar protagonismo y darle gusto a la lengua. 


El caudillo del SOEM es, por lejos, el integrante de la improvisada coalición gremial con mayor volumen y seguramente será quien suministrará mayor cantidad de tropas y bulla a la movilización de hoy.
Se entiende a ciegas con su tocayo del ATE, Ricardo, con quien ya tiene varias presentaciones en un dúo entrañable denominado, con escasa imaginación, “Los Arévalo”. Ricardo enfila municipales del interior, Walter los capitalinos, alternan primera y segunda voz según venga la mano.
UPCN, liderada por Claudia Espeche, no se inquieta demasiado. El Gobierno ubica al gremio en papel preferencial ya desde los tiempos de Lucía Corpacci y le ha abierto el juego para meter mano en un proyecto de reforma laboral de líneas tan generales que nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste. 
El sindicato quedará en condiciones de atribuir a su mediación beneficios del nuevo régimen que serán teóricos, si no se producen las catástrofes de precarización que pronostica la Intersindical, cuya prédica no se asienta en la letra de proyecto alguno sino en unas supuestas intenciones de precarización que carga a Jalil. Bajo tal hipótesis se mueve: el efecto de la reforma laboral no será traumático para los empleados públicos porque no se precipitarán los retrocesos salariales y de condiciones laborales que auguran desde la otra orilla.


Esto, bajo el paraguas de las promesas en ese sentido que repiten hasta el hartazgo Jalil y sus funcionarios, ahora avaladas nada menos que por la ex gobernadora y diputada nacional Lucía Corpacci, que clausuró cualquier posibilidad de rebelión en las filas oficialistas.
De todos modos, es la primera movilización contra la administración Jalil y ocurre cuando la oposición comienza a sacudirse las itas para ocupar su espacio.
Todo se inscribe en el deshielo político pospandemia. Las piezas comienzan a perfilarse para las elecciones de medio término del año próximo. El Gobierno aceleró los tiempos y colocó la raya con lo que llama “reforma del Estado”: a favor o en contra. Sobre esa alternativa empieza a reconfigurarse  la escena política. n

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