Editorial

Un lastre para la democracia

¿Hay presos políticos en la Argentina? La disyuntiva ocupa por estos días un lugar importante...
sábado, 15 de febrero de 2020 · 01:09

¿Hay presos políticos en la Argentina? La disyuntiva ocupa por estos días un lugar importante, seguramente exagerado, en el debate público nacional. Los supuestos perjudicados son ex funcionarios o dirigentes vinculados al kirchnerismo. Y se citan los casos de Julio de Vido, Milagro Salas, Amado Boudou, Luis D’Elía como ejemplos de estas detenciones presuntamente arbitrarias motivadas por razones políticas

La ardua e interminable polémica debería finalizar si se comprendiera acabadamente qué requisitos deben estar presentes, según los consensos internacionales vigentes, para hablar de tal categoría de detenidos. Esencialmente, un preso político es aquel que ha sido privado de su libertad por razones puramente políticas, a raíz de su ideología, sin conexión alguna con ningún delito tipificado. No es el caso de los detenidos mencionados, sobre los que pesan denuncias judiciales y hay causas abiertas e investigaciones en marcha en los tribunales, e incluso algunas condenas.

La existencia de presos políticos según la definición expresada caracteriza a los gobiernos dictatoriales, que son responsables directos de esa situación, por promover o tolerarla. No es casual, en consecuencia que el presidente Alberto Fernández argumentara que no existen presos políticos actualmente en la Argentina, pues aceptar esta perspectiva de análisis implicaría reconocer su propia responsabilidad por no modificar la situación luego de dos meses al frente del Ejecutivo.

“Me molesta que digan que tengo presos políticos porque no los tengo”. “Tenemos que ser prudentes porque alguien puede llegar a pensar que nuestro gobierno está deteniendo gente sin causa”, señaló esta semana el primer mandatario. 

Fernández sostiene que una cosa son los presos políticos y otras las detenciones arbitrarias. Respecto de la dirigente jujeña Milagro Sala, opina que “su detención es indebida”. También que “los procesos judiciales muchas veces están enviciados por sus formas” y que eso afectaba “a opositores del gobierno de Macri”.

Además, recordó haber sido la persona que le puso “nombre y apellido a los jueces que han desconstitucionalizado una doctrina muy penosa que permite el encarcelamiento sin razón y sin sentencia definitiva”.

Sobre las causas judiciales de Cristina Kirchner, dijo que fue “sometida a arbitrariedades en el proceso por ser opositora”.
La inexistencia de presos políticos debería ser opinión unánime en la Argentina. Respecto de la presunta arbitrariedad en las detenciones de ex funcionarios o dirigentes de un determinado sector, las opiniones divididas, incluso dentro mismo del Poder Judicial, ponen en evidencia la crisis de credibilidad que padece la Justicia, cuyos vaivenes al ritmo de la correlación de fuerzas de la política, como se ha advertido notoriamente desde 1983, cuestionan la independencia de criterio de los magistrados. 

La injerencia de la política en la Justicia sigue siendo un lastre que pesa sobre la democracia argentina.


 

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