martes 16 de julio de 2024
EDITORIAL

Experiencias posibles y virtuosas

Según la última medición difundida por el Indec, en la Argentina existen...

Por Redacción El Ancasti

Según la última medición difundida por el Indec, en la Argentina existen aproximadamente 2.300.000 desocupados, mujeres y hombres que necesitan trabajar para acceder a mejores condiciones de vida que las que tienen actualmente. Y el país, que lleva ya varios años de recesión, necesita una rápida reactivación productiva. Se trata de necesidades concurrentes, pero que no pueden ser satisfechas en el corto plazo por el funcionamiento propio del mercado laboral. De modo que necesita de herramientas provistas por el Estado para lograr esas articulaciones virtuosas.

La producción local de alimentos es una de las alternativas en estudio. Un modelo propuesto por la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación ya se está probando en algunos centros urbanos pequeños de la Argentina. La iniciativa tiene como propósito que desocupados o subocupados se conviertan, con el apoyo del Estado en todos sus niveles, en productores de pollos, cerdos, leche y verduras agroecológicas. 

El programa que se intenta extender en lo posible a todas las provincias y municipios, tiene un antecedente probadamente exitoso. En Daireaux, un pequeño municipio de la provincia de Buenos Aires, hace ya cinco años que se viene desarrollando una experiencia de este tipo, con el trabajo articulado de estado municipal y organizaciones sociales. 

Además de emplear a personas desocupadas y de incrementar la capacidad productiva de una ciudad o zona determinada, la producción local de alimentos aporta una tercera ventaja, que es la de propiciar un abastecimiento de cercanía a los mercados. 

Para que sean viables, estos emprendimientos requieren de aportes públicos iniciales: financiamiento, capacitación en la producción, comercialización y organización de la gestión. La forma empresarial que se aconseja es la cooperativa, que facilita, además de potenciar esfuerzos individuales, la creación de cadenas de producción integradas.
En el programa hay requisitos que apuntan a otorgarle salubridad, sustentabilidad ambiental y económica a los emprendimientos: las huertas deben ser agroecológicas –no pueden utilizarse agroquímicos-, en la producción de huevos no están permitidas las jaulas y los medios de producción no son de propiedad individual, sino de las cooperativas.

Si bien el programa –y la financiación inicial- pertenece a la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, en algunos casos provincias y municipios aportan recursos, económicos y de recursos humanos para la capacitación, para producir una sinergia productiva importante.

Catamarca reúne las condiciones para la implementación de iniciativas de estas características, que logren generar empleo genuino a personas actualmente desocupadas y al mismo tiempo producción local para el abastecimiento de los mercados de cercanía. La implementación es posible: no hacen falta tantos recursos, sino más bien organización y voluntad política de concretar estas iniciativas.

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