Cara y Cruz

El Estado pasa a la ofensiva

Mientras se debate la reforma del Código Minero en la Legislatura, la ministra de Minería...
miércoles, 25 de noviembre de 2020 · 01:10

Mientras se debate la reforma del Código Minero en la Legislatura, la ministra de Minería, Fernanda Ávila, defendió el criterio del Gobierno contra las reservas por presuntas amenazas a la seguridad jurídica que esgrimen los objetores de la iniciativa.

A lo que se apunta, aclaró, es a unificar la información sobre el catastro minero para administrarlo mejor y darle prioridad a la empresa estatal CAMYEN para las concesiones. La Provincia no está en condiciones de modificar reglas de juego establecidas por la legislación nacional, subrayó.

"Lo único que cambia es quien concede, pero la concesión es importante porque está fijada por el Código de Fondo. Es decir, todos los requisitos que tiene que cumplir un inversor los fija el Código de Minería de la Nación. No hay margen para la discrecionalidad. El Código de Fondo es tan específico que no hay un exceso de poder en una autoridad, lo único que cambia es centralizar la información en un solo lugar. Catastro Minero, la Policía Minera, todo funciona dentro de la órbita de la administración. Tener disociadas las dos funciones ha generado retrasos en el desarrollo de la minería. La información disociada genera problemas, por eso estamos unificando la información en un área, pero sin dejar de garantizar la seguridad jurídica con la posibilidad de una revisión amplia con apertura a pruebas en caso de cualquier oposición a una resolución que dicte la autoridad minera", señaló.

En lo que concierne a CAMYEN, explicó que  lo que se agrega es la prioridad en caso de que exista una caducidad o se caiga una concesión. De esta manera, antes de abrirla al público, CAMYEN tiene una prioridad para optar, tiene 30 días hábiles para decir si quiere iniciar la investigación geológica minera. En caso de no querer se sigue el procedimiento común".

Es decir: la reforma del Código Minero apunta a fortalecer la posición del Estado en las tratativas con los inversores mineros, por medio de la herramienta creada específicamente para tal fin, que es CAMYEN, firma que logró hacerse con Cerro Atajo en el marco de un litigio judicial con la empresa que controla Minera Agua Rica, lo mismo que con Minas Capillitas luego de la intervención de SOMICA DEM. El modo en que la estatal jugó estos elementos es harina de otro costal: lo central es que resulta razonable que el Estado procure capitalizar su herramienta empresaria, mucho más cuando el padrón minero ha sido tomado en gran parte por especuladores que jamás pagaron ni siquiera el canon.


Los inconvenientes devenidos del “padrón sucio” y las ventajas que podía obtener CAMYEN de limpiarlo fueron consignados por El Ancasti en más de una oportunidad.

“La firma podría incrementar su capital tratando de obtener las concesiones caídas. En el peor de los casos, el Gobierno podría proceder para que los concesionarios en mora se pongan al día si pretenden retener los derechos. Un cambio de manos. En lugar de que especulen los concesionarios a la espera de que los contacte algún interesado, que sea la empresa creada por Estado la que se siente sobre los yacimientos mientras llega el momento propicio para desprenderse de ellos, con una ventaja adicional que supo aprovechar muy bien YMAD con Bajo La Alumbrera: la posibilidad de asociarse con los inversores privados y obtener utilidades por la explotación además de las regalías”, razonó en este mismo espacio editorial el 2 de junio pasado.

En el Mirador Político del 4 de octubre pasado, “Ofensiva minera”, este diario se explayó sobre cómo “la falta de control sobre el cumplimiento de los desembolsos que deben realizar los propietarios de pedimentos mineros fomentó la especulación”. 

“Una depuración del padrón permitiría al Estado hacerse de los pedimentos atractivos que eventualmente queden vacantes a través, por ejemplo, de la CAMYEN. Una meta para nada menor en pleno auge del litio y de las llamadas “tierras raras”, minerales muy aplicados en alta tecnología que hay en Catamarca”, concluía la columna.

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