EDITORIAL

La violencia empieza en las palabras

domingo, 22 de noviembre de 2020 · 01:02

Aunque la agresión física sea la más notable de todos los tipos de violencia que el varón ejerce contra la mujer, no es, por cierto, el único. La intimidación verbal no solamente es muy común, y a veces daña tanto o más que un golpe, sino que además funciona como preámbulo o indicio de otros tipos de manifestaciones violentas, incluso la expresión más brutal: el femicidio.

A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el próximo miércoles 25 de noviembre, un equipo de lingüistas de la aplicación para el aprendizajes de idiomas Babbel elaboró un estudio en el que se revelan las expresiones más usuales que utilizan las personas que ejercen violencia de género en los distintos países. "Sos mía, de nadie más", "si no estás conmigo, no estás con nadie", "calladita te ves más bonita", "acá se hace lo que dijo yo", son, según el trabajo de investigación, las frases preponderantes y que se repiten casi de manera recurrente.

La doctora en lingüística Rita Santoyo Venegas, una de las autoras del trabajo, reflexiona que "la palabra tiene un gran poder, y lamentablemente hay muchas expresiones cotidianas que confirman el sesgo subconsciente de que los hombres son intelectual, física y moralmente superiores a las mujeres, y erosionando su libertad y autoconfianza".

Un dato concluyente es que, más allá de la variedad de idiomas, costumbres e idiosincrasias entre las más diversas naciones, las expresiones que los hombres violentos utilizan para dirigirse a sus parejas guardan muchas similitudes, como si el machismo tuviese un discurso universal que se manifiesta cada vez que el hombre pretende imponer o destacar autoridad o controlar a la otra persona.

Los rasgos comunes advertidos en la intencionalidad de esas palabras que amedrentan son evidentes. El estudio indica que apuntan a “degradar la autoestima de la mujer o le impiden creer que puede valerse por sí misma”. Frases como "callate, a nadie le interesa lo que tenés para decir", o "nadie te va a creer" son típicas de una relación abusiva. "Las mujeres atrapadas en una relación abusiva encuentran dificultad en liberarse porque el abusador las humilla y las rebaja hasta aniquilar la fuerza y la autoestima necesarias para salir de la relación", remarcan los expertos. Y el temor a morir o el propósito de proteger a sus seres queridos son algunos de los motivos por los que deciden permanecer en una relación dañina.

Si la violencia machista empieza en las palabras, es posible detectar indicios concretos de posibles situaciones posteriores de agresiones físicas en la utilización recurrente de las expresiones señaladas más arriba. Es decir, es posible anticiparse a situaciones de violencia extrema a partir del discurso del hombre violento. Son luces de alarma que no pueden pasar inadvertidas y que deben servir para tomar decisiones a tiempo.

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