Cara y Cruz

El turno del Senado

sábado, 21 de noviembre de 2020 · 01:10

A través de su titular, Carlos Muia, la Unión Industrial de Catamarca se pronunció en contra del “aporte solidario” que gravará las grandes fortunas, en línea con la posición de las entidades industriales de la región y también de la UIA.
"Proyectos de esta naturaleza –consideraron los industriales del NOA- desalientan la inversión, y en consecuencia, aumentan las asimetrías regionales, favoreciendo la mortalidad empresarial, limitando la generación del empleo privado, desincentivando la especialización productiva y la modernización tecnológica".
“Profundizará aún más todos los problemas existentes, sumando más peso a la carga impositiva existente, impidiendo así el camino a una recuperación. Se obstaculiza el crecimiento y se deshacen todas las proyecciones y planificaciones de las empresas", añadieron.
El sector subrayó que "nuestra economía necesita mejorar la distribución del ingreso pero teniendo en cuenta a las industrias, en un contexto que promueva de forma simultánea la inversión, la producción y el empleo genuino y formal”.
Muia envió una carta al gobernador Raúl Jalil. "Como empresario expreso mi absoluto rechazo al llamado impuesto a la riqueza que grava las inversiones tecnológicas realizadas para ser competitivo desde el interior profundo, como usted pregona. Ya pagamos impuestos a las ganancias, bienes personales, etc., etc. y esto solo desalienta inversiones. Nuestros legisladores jamás consultaron nuestra opinión, independientemente de cuál sea su voto. El que calla otorga", dice en el escrito.
“Nuestros legisladores jamás consultaron nuestra opinión”. ¿Qué criterios los orientan, entonces?  Es curioso. Invariablemente, cuando se los interroga sobre lo que proponen y esperan para Catamarca, todos los actores políticos se refieren al desarrollo agrícola, agroindustrial e industrial como futuro deseable. Sin embargo, los diputados nacionales votaron en el Congreso el “aporte solidario”, a favor o en contra, sin haberse interiorizado sobre el impacto que tendrá sobre la industria local.


Debe ser que se guían por las posiciones asumidas por sus respectivas facciones políticas, más gravitantes en sus conductas que los intereses de sus provincias.
La revelación de Muia -más bien la ratificación de lo que todo el mundo ya sospechaba- es oportuna ahora que el meneado aporte será debatido en la Cámara de Senadores. Abre una oportunidad para que los senadores nacionales catamarqueños –Dalmacio Mera, Inés Blas de Zamora y Oscar Castillo- levanten el aplazo de la indiferencia.
Las uniones industriales del NOA apelaron precisamente a eso. “Instamos a que, a la hora de votar, nuestros senadores tengan en cuenta todos los elementos que afectan al sector productivo, y se trabaje para generar empleo, atraer inversiones y volver a construir un país sólido", comunicaron.
Esperan que los senadores voten con criterio federal, en defensa de los intereses de sus provincias. Es el ámbito adecuado, puesto que en la Cámara alta las provincias tienen representación igualitaria, tres votos por provincia. Si bien hace ya mucho tiempo que los intereses provinciales han dejado de ser la prioridad, desplazados por las directivas partidarias, la esperanza es lo último que se pierde.
Antes del debate y la aprobación en Diputados, por ejemplo, circuló la posibilidad de que por lo menos una parte del gravamen a las grandes fortunas se coparticipara con las provincias, pero esto finalmente no se concretó. Acaso pueda incorporarse la propuesta en el Senado.
Se verá, pero la indiferencia de los tribunos hacia el sector productivo provincial, de la que se queja Muia, marca la distorsión de las representaciones parlamentarias, dicho esto al margen de la opinión que se tenga sobre el impuesto a las grandes fortunas.
Las orejas están más atentas a la línea que bajen los jefes de la Nación. Ya se ha dicho: federalismo trucho.n

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