CARA Y CRUZ

Adiós al IFE

jueves, 19 de noviembre de 2020 · 01:02

Crece la ansiedad de los gobernadores por las fórmulas que la Casa Rosada aplicará para compensar la caída del Ingreso Familiar Extraordinario (IFE).
Durante más de 200 días de confinamiento duro, se desembolsaron tres pagos de este subsidio de 10.000 pesos, que alcanzó al 20% de la población del país. Plata que iba directo al consumo, prácticamente toda a alimentos, de modo que, además de contener a los sectores más vulnerables, estimulaba el movimiento económico en la prolongada recesión agravada por la terapia política seleccionada para enfrentar la pandemia.
La Rosada trató de suspenderlo en otras oportunidades, pero cedió a la presión de los mandatarios. La evolución de la crisis la dejó sin espacio para recular ahora. La caída del IFE forma parte del ajuste, cuyos perjuicios políticos intentan atenuarse con acrobacias semánticas.


En el caso de Catamarca, el ingreso fue superior a los mil millones de pesos por entrega. Sobre los gobernadores convergen no solo las inquietudes por la indefectible presión de quienes dejarán de percibir la ayuda, sino también de las corporaciones comerciales y el sector empresarial privado que queda afuera del ATP con que Nación contribuye para el pago de salarios. En tal contexto, las representaciones sindicales de la administración pública comienzan a desperezarse para plantear paritarias. Todo en el siempre ingrato diciembre, a las puertas del año electoral.
El Gobierno nacional anunció ya la duplicación del monto de la Tarjeta Alimentaria, un refuerzo el mes que viene de la Asignación Universal por Hijo (AUH), 1,3 millones de cajas de alimentos y becas del programa “Potenciar Joven”.
De los más de 300 mil pesos que se esperan recaudar con el controvertido impuesto a las grandes fortunas, un cuarto será para programas de exploración y desarrollo de gas natural, a través de la empresa estatal Enarsa en acuerdo con YPF.
Del resto, un 20% irá a las becas Progresar del Ministerio de Educación, otro 20% a subsidios para pymes afectadas por la pandemia, un 15% a mejoras habitacionales y sanitarias en barrios populares y un 20% a la compra y/o elaboración de equipamiento e insumos críticos para la emergencia sanitaria vinculada a la pandemia.


La mayor parte de las compensaciones anunciadas son coyunturales, pero el Gobierno nacional se esperanza con que una reactivación de la economía le permita mermar la gravitación de la asistencia social más adelante.
"Son todas medidas que ayudan, aunque no sea la misma cantidad de dinero. La actividad va mejorando lentamente", dijo en tal sentido el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.
Pero el IFE se repartía con criterios objetivos, como la AUH. Era como una coparticipación. La repartija de la mayoría de las compensaciones, en cambio, dependerá de la voluntad, y las necesidades y objetivos políticos, del Gobierno nacional. La diferencia no es para nada sutil con las elecciones en las que los gobernadores deberán revalidarse encima. Todos se preparan para la pechadera.


Desde la asunción del Gobierno en diciembre del año pasado, las provincias vienen experimentando un sostenido retroceso en su participación en el reparto de los recursos fiscales, debido a la creación de nuevos impuestos que no entran en la torta de los coparticipables, como el llamado “PAIS”. De un 49,6% que recibieron en 2019, pasarán a un 48,3% este año y a un 47,3% en 2021.
En contrapartida, la Casa Rosada amplió la discrecionalidad para manipular recursos conforme a criterios de alineamiento político.
La caja disciplina. Con más rigor cuando transcurren ajustes tan indeseables como impostergables.

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