CARA Y CRUZ

Discusión estéril

miércoles, 18 de noviembre de 2020 · 01:04

La virulencia alcanzada por la discusión en torno a unas declaraciones de la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, desplazó a un segundo plano lo que sería saludable alguna vez analizar a fondo. 
Entre otras cosas, dijo que muchas personas entran en la docencia "luego de fracasar en otras carreras” y que, “si uno mira por nivel socioeconómico, en términos de capital cultural y de experiencias enriquecedoras para aportar en el aula, son cada vez más de los sectores más vulnerables los que eligen la carrera docente". 
También consideró que la formación docente se imparte sesgada ideológicamente. "Es uno de los grandes problemas y tiene que ver también, hablando de la raíz, con la formación y con el perfil de quiénes eligen estudiar, que eligen militar en lugar de hacer docencia", opinó.

Las manifestaciones desencadenaron acervos repudios y exigencias para que renuncie. Para los objetores, fueron ofensivas para los docentes y discriminatorias.
Para la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), por ejemplo, Acuña "hizo explícito su desprecio por quienes llevan adelante la tarea cotidiana de enseñar, y dejó expuesto el programa educativo de la derecha en la Ciudad, en línea con muchas de las medidas que adopta Jair Bolsonaro en Brasil".
“Propone procedimientos que están fuera de la democracia, como pedir a las familias que denuncien a los profesores y las profesoras. También es terrible vincular a la pobreza con la ausencia de capital cultural. Fue un ataque brutal. Es muy grave lo que dice en contra las maestras. Dice que las que estudiamos el magisterio somos grandes y unas fracasadas porque no elegimos otras carreras. Eso es discriminatorio porque desconoce la organización de la vida de una mujer para poder estudiar", dijo la secretaria general de UTE, Angélica Graciano.
En similar sentido se pronunciaron otros referentes sindicales. Se presentó el proyecto de repudio de rigor en la Legislatura porteña.

En el desmesurado entrevero verbal, nadie se detuvo a pensar si no habrá aunque sea algo de cierto en las reflexiones de la ministra, que tampoco se destacaron por su sutileza. 
Si los interlocutores depusieran por un momento los prejuicios ideológicos, advertirían que Acuña no hizo otra cosa que consignar la degradación de la carrera docente en el contexto general de la pauperización argentina. 
La docencia se elige en unos casos por vocación y en otros, lamentablemente cada vez más, como salida laboral de sectores sociales que, justamente por ser vulnerables y estar al borde de la marginalidad, carecen de los recursos para hacerse del “capital cultural” que en términos ideales debería tener un docente.
Esto es mucho más “brutal” que la entonación de las declaraciones de la ministra, no solo por la ausencia de opciones para que los pobres puedan salir de su desesperante situación, sino por el impacto demoledor que tiene sobre la calidad de la educación pública argentina. 

¿O suponen los sindicalistas que la sostenida fuga hacia la educación privada, privilegio de los sectores acomodados, es mero capricho clasista? ¿Dónde creen que educan a sus hijos los políticos que endiosan?
Ningún problema puede empezar a resolverse si no se lo asume. Los críticos de la ministra Acuña, y los epígonos que tienen en todo el país, prefieren alardear de aflicciones afectivas y ofenderse en lugar de profundizar sobre los motivos por los cuales el sistema educativo ha pasado de ser el espacio de integración social por antonomasia a un factor de cristalización de las desigualdades, con educación de primera, de segunda y de tercera, de acuerdo al bolsillo familiar. Y educadores, en el sector público y privado, para que nadie se ofenda, también de primera, segunda o tercera, según el capital cultural con el que acceden a la formación superior, sea por vocación o por necesidad de trabajo.
La impostación de susceptibilidades en nada contribuye a la superación de esta fractura, que condena a generaciones. 
Solo retroalimenta la esterilidad del debate.

Otras Noticias