miércoles 7 de diciembre de 2022

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carta al director

Fray Mario Rubén Fuenzalida

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Por Redacción El Ancasti

Por la humildad se aleja y sale de sí mismo y cobra altura retornando a Dios. No encontrareis un solo Santo que no haya sido profundamente humilde, La humildad es la "regla de oro" de la santidad. Cristo mismo nos dio la enseñanza. Es el Dios de los pobres, de los humildes, de los mansos y de los necesitados.

El Patriarca de Así trató de imitarlo, Esquiú siguió su ejemplo. Su fiel discípulo, Mario Rubén Fuenzalida, nuestro hermano de sangre, gran Hermano Franciscano, muy activo y entregado incondicionalmente a su tan noble servicio, hasta que el pasado 17 de agosto promediando el mediodía nos sorprende y paraliza la tan conmovedora como triste noticia de su inesperada partida.
Fray Mario Fuenzalida dejaba esta tierra con la nobleza de los Santos, misionando, predicando. Al finalizar la celebración de la Santa Eucaristía, toda una señal. En un ámbito conformado de santos e históricos muros, por el que desandaba concretando su amada tarea, en su querido Convento, la misma bóveda del Bello Templo de San Francisco, en Santiago del Estero, se sumió en el más rotundo silencio, ese silencio que sacude el alma, en busca de su refugio definitivo.

"Murió un misionero en plena acción"

Así lo expresa su Hermano de Congregación, Fray Eduardo Zatty. Sin verdadera humildad no hay Evangelización profunda, no hay testimonio posible, verdadero y eficaz.

Imposible resumir una intensa trayectoria de vida, organizar y expresar todo cuanto hiciera al sentirse seducido por un Dios que lo invitó a difundir el "Mensaje de Jesús", Construir el reino, siguiendo el paso de sus predecesores:
San Francisco Solano, San Francisco de Asís y de su querido Fray Mamerto Esquiú.
Dios imprimió en su vida el signo de su tierra, suavidad, austeridad de cardones en flor, mansedumbre en su mirada, elocuencia de montañas sonoras en su voz y en sus palabras.

Jesús nos invita a "no" acumular tesoros en la tierra, sino acumular tesoros en el cielo mediante el amor.
Cuando parte a la casa del Padre alguien que dejó huellas profundas de "amor", nos quedamos un tiempo haciendo memoria agradecida de cuánto hizo, sembró y dejó a sus Hermanos en Cristo.
Con profundo dolor, pero con sentida Esperanza Cristiana, aceptamos su partida. Nuestra expresa Gratitud, de humiles y discretos receptores de su "Gran Ejemplo", en una incansable labor Misionera. Su humilde, heróica y franciscanamente practicada, lo hizo amar la discreción en cuanto hiciera.

Hasta no es arriesgado sostener que Dios quiso complacerlo, permitiendo que hasta el momento que entrega su alma a Dios Padre fuese desamparado de los hombres, sus hermanos (familiares, feligreses, Hermanos de Congregación), solo algunos de ellos y un reducido número de fieles participaron en tan conmovedor momento, su despedida terrenal. ¡i¡ Padre Mario!!! Hermano muy querido, Tío Pastor, ¡¡¡ Lloramos tu partida!!!

Dejas un gran vacío que nuestra humanidad no comprende aún. Solo la Fe y el Amor a Cristo nos unen. Abrazamos tus recuerdos, atesorándolos por siempre en nuestros Corazones. Gracias por todo. Besos al cielo.
Por este medio expresamos nuestro fraternal y sincero reconocimiento a todos quienes se unieran, compartiendo con el respeto y la oración tan difícil como doloroso momento que nos tocara vivir. Reconforta y fortalece con profundo sentimiento cristiano, el compartir tantas y tan sentidas expresiones de cariño y reconocimiento, de tantos hermanos: Sus hermanos de Congregación, Hermanos del Clero, Comunidades, autoridades y feligreses en general de nuestra querida Provincia como de provincias hermanas, que por distintos medios expresarán su despedida, identificándolo como un Pastor incansable, Evangelizador y difusor de vida y accionar de San Francisco, impulsador incansable de la Causa de "Beatificación de Fray Mamerto Esquiú". Muchos caminos recorridos, tantas almas que conquistaste para el señor. Vivirás en nuestro recuerdo por lo sembrado aquí en esta tierra.

Lamentamos no haber podido brindarte nuestro homenaje y expresión de cariño fraterno como no poder honrarte, y expresar el último Adiós. Pero tu recuerdo queda y penetran las paredes de nuestros corazones.
Fray Mario Fuenzalida partió a la casa del Padre el pasado 17 de agosto, nuestra esperanza que ya celebra la Pascua definitiva a sus 80 años, por intercesión de Nuestra Madre del Valle y Fray Mamerto Esquiú e imploramos ya a su lado y juntos intercedan por Nosotros.
Querido Hermano descansa en Paz. Guíanos desde el cielo.

Rosa Antonia Estévez
DNI 5.435.204

 

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