martes 29 de noviembre de 2022

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EDITORIAL

Avance hacia la integración

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Por Redacción El Ancasti

Por diversos motivos, en los últimos tiempos ha cobrado actualidad la necesidad de generalizar el aprendizaje y uso de la Lengua de Señas.

En el contexto de la pandemia en curso, y ante la recomendación de evitar el contacto físico, algunas personas utilizan, y al mismo tiempo promocionan, el saludo correspondiente a esta Lengua como un modo de establecer contacto a cierta distancia, utilizando un gesto amistoso de fácil y universal interpretación. 

Otros promueven su utilización calificándolo como "el verdadero lenguaje inclusivo", desacreditando al mismo tiempo el "lenguaje no sexista", que también suele denominarse inclusivo. Se entenderá, sin necesidad de extensas argumentaciones, la falacia y la inutilidad de la comparación por tratarse de problemáticas de naturaleza muy distintas.

Pero, trascendiendo las circunstancias de la pandemia y las polémicas sobre el lenguaje inclusivo, lo cierto es que la Lengua de Señas es una herramienta de fácil aprendizaje y escasamente utilizada que es verdaderamente integradora de las personas sordomudas. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, poco más del 5% de la población mundial padece pérdida de audición incapacitante. 
Si esta lengua fuese aprendida por cada vez más personas, la integración sería mucho más eficiente. No hay, salvo contadísimas excepciones, empleados de comercio o de las reparticiones públicas que estén capacitadas. De modo que, o la comunicación que se establece entre las personas sordomudas y las que los atienden en estos ámbitos es muy dificultosa, o directamente se opta por delegar el trámite en otro individuo.

También escasean las normas que obliguen a que, al menos en las oficinas públicas, haya empleados que sean capacitados en esta Lengua. En Mendoza rige, desde 2014, una ley provincial que establece "con carácter de obligatorio en todas las Reparticiones Estatales con Atención al Público, de todos los poderes del Estado y en todos sus niveles y categorías, la capacitación de personal para que se desenvuelvan en Lenguas de Señas Argentina (LSA)". También existe, de la misma época, una ordenanza similar que alcanza a la administración de la Municipalidad de Neuquén.

El año pasado se presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de tenor parecido para que la Lengua de Señas se utilice en la atención al público en las reparticiones nacionales, pero no fue tratado. Rige, de todos modos, la ley 26.378, que incorpora a nuestra legislación la "Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad", que establece que es obligación del Estado ofrecer asistencia profesional, precepto que no se cumple en el caso de las personas sordomudas.

La universalización del aprendizaje de esta Lengua bien podría ser un objetivo de toda la sociedad. Mientras avanza, muy lentamente, su aprendizaje en algunos establecimientos escolares, sería deseable que los concejos deliberantes y la Legislatura provincial dicten normas para su utilización en las oficinas públicas, lo cual implicaría un avance en el proceso de integración social de las personas con discapacidad auditiva.

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