EDITORIAL

La responsabilidad es colectiva

jueves, 29 de octubre de 2020 · 01:05

Una de las pocas certezas que ha dejado la experiencia en la lucha contra el COVID-19 en estos casi ocho meses de pandemia es que no es aconsejable cantar victoria antes de tiempo y que no hay fórmulas infalibles para afrontarla.

Son muy pocos los modelos que pueden exhibirse como exitosos. Y, además, esa jactancia tiene plazo de vencimiento, porque el virus que en algunas regiones parece retirarse indefectiblemente luego vuelve con más potencia que antes. Y en aquellas donde la curva luce achatada al comienzo, de pronto se dispara y los casos crecen exponencialmente. 

Durante los meses de marzo, abril y mayo, por el bajo nivel de contagio y consecuentemente de fallecidos por coronavirus, Argentina fue señalada como ejemplo en el continente, pero al cabo de un tiempo, sobre todo a partir de junio, aquella satisfacción se transformó en una mueca de enorme preocupación por el avance del virus en todo el territorio nacional, y ya no solo en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

La única manera de evitar que el virus siga causando estragos es un responsable comportamiento individual y colectivo.

En Europa, durante los meses de verano del hemisferio norte, líderes de algunos países creyeron haber superado la peor etapa de la enfermedad e intentaron mostrarse como modelos a seguir respecto de la flexibilización de las medidas restrictivas y la apertura de la economía en una marcha segura hacia la nueva normalidad, pero desde agosto a esta parte una segunda ola de contagios, mucho más imponente que la primera, ha hecho añicos la presunción de que el peligro estaba casi superado. Francia, España, Reino Unido, Italia, Rusia, Alemania, Bélgica, Polonia, Ucrania, entre otros, registran mucho más de 10.000 casos diarios cuando en julio no superaban los 1000. Francia, incluso, ha registrado más de 50.000 casos en un solo día, y el Reino Unido casi 30.000.

No hay, en consecuencia, fórmulas mágicas. Mientras el mundo espera con impaciencia la autorización de alguna vacuna y la constatación de un tratamiento eficaz, la única manera de evitar que el virus siga causando estragos es un responsable comportamiento individual y colectivo a partir de recomendaciones de prevención ya difundidas hasta el cansancio.
Catamarca, una provincia en la que el impacto de la enfermedad fue bastante leve hasta el momento en comparación con la mayoría de las jurisdicciones del país, parece avanzar hacia una etapa de crecimiento sostenido de los casos. Ayer, por ejemplo, la subsecretaria de Salud Municipal, doctora Fernanda Lagoria, indicó que se aceleró la duplicación de casos de coronavirus y que en la provincia la curva ascendente recién está empezando.

Pero podrá hacer frente a este enorme desafío con herramientas que otros distritos no tuvieron: por ejemplo, la convicción de que el éxito o el fracaso de las estrategias para frenar el avance del virus no son solo de los gobiernos –aunque las autoridades tienen roles de mayor envergadura-, sino de toda la ciudadanía. La responsabilidad es colectiva.

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