CARA Y CRUZ

Temores infundados

sábado, 24 de octubre de 2020 · 01:05

Una retroexcavadora tirando escombros frente a la Casa de Gobierno en horario pico era imagen demasiado brutal como para pasar desapercibida. Algunos funcionarios no llegan a entender nunca la importancia de cuidar los detalles escenográficos en ciertas circunstancias. La intervención en el edificio de la Casa de Gobierno es una de ellas, por la gravitación simbólica que tiene en la historia provincial. Ni siquiera se le ocurrió al responsable de los trabajos que era conveniente instalar un contenedor para depositar los escombros, como se le exige a cualquier hijo de vecino, mucho menos que la sensibilidad de sectores comprometidos con la preservación del patrimonio cultural de la provincia estaba a flor de piel por la reciente demolición de la Manzana de Turismo, también en vías de refuncionalización.

La fotografía se viralizó velozmente por las redes sociales, con alusiones al carácter destructivo de las obras en las que se omitió que viene desarrollándose desde junio y que fueron muy publicitadas por el Gobierno. El Colegio de Arquitectos y la ex secretaria de Cultura Silvina Acevedo, por ejemplo, cuestionaron que el proyecto no se haya socializado a través de una audiencia pública.
La intención, socializada desde un principio, es recuperar la estructura original del edificio erigido por Luis Caravati y convertirlo en un Centro Cultural. La fachada se mantendrá y las demoliciones se están haciendo en el interior, que con el paso de los años y en sucesivas refacciones se había convertido en un caótico entramado de cubículos, disfuncional e inseguro para colmo.

“Queremos refuncionalizar el edificio, darle una nueva vocación de uso. El proyecto de obra contempla salones institucionales en el frente de la Casa, mientras que el resto del edificio se convertirá en un Centro Cultural con funciones que se irán definiendo pero que tendrán como objetivo promover la cultura y el turismo en el centro de la ciudad, con la puesta en valor de este histórico edificio. La idea con esta intervención es recuperar la planta original de la Casa de Gobierno ideada por Caravati, que nada tiene que ver con este espacio actual", insistió el ministro de Cultura y Turismo, Luis Maubecín, ante la oleada de críticas indignadas.
Los temores por atentados al patrimonio arquitectónico carecen de sustento. La refuncionalización de la Casa de Gobierno es continuidad de la política de puesta en valor de espacios emblemáticos de la ciudad que el gobernador Raúl Jalil desarrolló desde la intendencia de la Capital. 

Terminó apenas asumió el Museo Caravati, en el viejo Registro Civil de calle Rivadavia, al lado del Concejo Deliberante, una obra que estuvo paralizada añares. 

Restauró las fachadas del microcentro y reformó la Plaza 25 de Mayo. Los cuestionamientos a estas iniciativas, muy intensos, se desvanecieron frente a los resultados: la plaza principal es ahora un espacio mucho más acogedor y hospitalario, aparte de bello.
Hizo el atractivo Museo de la Virgen en las instalaciones de un Obispado Viejo que transitaba hacia la ruina.
La Alameda mutó de boca de lobo y refugio de lúmpenes a luminoso predio con carrousel incluido, ideal para el esparcimiento sano.

El monitoreo de la ejecución de estas decisiones políticas de Jalil fue delegado siempre en el arquitecto Maubecín, ahora ministro, a quien podrá reprochársele cualquier cosa menos que no esté interesado en preservar el patrimonio histórico o sea un improvisado en el tema ¿Por qué razón iba a mancarse justo ahora?

Con la transformación de la Casa de Gobierno, terminará de conformarse un bloque edilicio atractivo desde el punto de vista cultural. La manzana entre Sarmiento, República, Maipú y San Martín contiene además la Catedral Basílica –también obra de Caravati- y el Obispado Viejo, donde funciona el Museo de la Virgen. Por República, en diagonal al Obispado, el edificio de la Corte de Justicia. Por Sarmiento hacia el norte, a solo cien metros, el complejo del templo de San Francisco.

Otras Noticias