EDITORIAL

Pospandemia: el rol social de la universidad

sábado, 24 de octubre de 2020 · 01:03

Hace mucho tiempo que las universidades, particularmente las universidades públicas, vienen debatiendo acerca de cuál es su rol social, aquel que excede largamente su función clásica, que es la académica. Es decir, cómo se vincula, a través de sus actividades extensionistas, con las necesidades sociales, formulando aportes teóricos y prácticos que ayuden a transformar, en territorio, la sociedad en un sentido de justicia e inclusión.

La pandemia en curso, lejos de apagar el debate, o postergarlo, lo ha profundizado. En los últimos meses se ha discutido, en profundidad y con solidez teórica, qué papel les corresponderá a las universidades en la recuperación socioeconómica pospandémica. 

Los aportes deben ser teóricos, pero también prácticos, articulando acciones concretas con otras instituciones y organizaciones de la sociedad civil. 

El aporte teórico se concentra en la capacidad intelectual para descifrar el mundo que se viene y proponer visiones nuevas, a adaptadas a la nueva normalidad. María Delfina Veiravé, presidenta del Consejo Interuniversitario Nacional y rectora de la Universidad Nacional de Nordeste, considera que es preciso “repensar el rol social de las universidades en el día después”, lo que implica “repensar el rol del Estado, desarrollar ideas críticas sobre los modelos sociales, los modelos económicos, los sistemas sanitarios y sistemas educativos”. Considera que las universidades tendrán un rol central en la elaboración de discursos y propuestas para analizar los nuevos procesos de forma crítica, “pero también de manera creativa aportar al desarrollo de propuestas de superación”.

En lo que respecta a las acciones prácticas de articulación, ya hay algunas experiencias muy interesantes para analizar y para replicar. Hay, por ejemplo, universidades públicas que están brindando apoyo técnico y estrategias de comercialización a empresas recuperadas por sus trabajadores, un fenómeno -el de las cooperativas que se forman bajo esta modalidad para gestionar empresas quebradas o vaciadas- que se observa con asiduidad en los momento de crisis como el que vive el país. 
La iniciativa la propició la Universidad de Avellaneda a través de su Secretaría de Extensión, pero luego se sumaron otras doce casas de altos estudios.  En el país existen actualmente 415 empresas recuperadas en las que trabajan cerca de 18 mil personas. Incluso hay unas pocas de Catamarca.

Los aportes de las universidades a empresas recuperadas consisten en la construcción de variables productivas, armado de planes de negocios, asistencia técnica y capacitaciones, entre otros.

La crisis por la pandemia, que se encadena con la crisis que la Argentina ya venía soportando en años anteriores por una mala gestión económica, exigirá a todas las instituciones de la sociedad, y no solo a las universidades, ingenio y compromiso para la recuperación de la economía y de la deteriorada trama social.n

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