martes 29 de noviembre de 2022

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EDITORIAL

De vida o muerte

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Por Redacción El Ancasti

Como es lógico suponer, la gran mayoría de los esfuerzos del sistema sanitario están puestos, desde hace más de medio año, en acciones orientadas a la prevención y el tratamiento del COVID-19. De todos modos, a medida que el tiempo transcurre y se va tomando conciencia de que esta enfermedad llegó para quedarse por un tiempo prolongado, emerge como preocupación adicional, siempre en lo que respecta a los temas de salud, la necesidad de no descuidar la atención y tratamiento de otras enfermedades.
A propósito del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, conmemorada ayer con el objetivo de sensibilizar y concientizar a las mujeres sobre la importancia de realizarse un examen de mamas regularmente, ya que el diagnóstico precoz resulta clave para poder superar la enfermedad, se conocieron datos estadísticos preocupantes.

El presidente de la Sociedad Argentina de Mastología (SAMAS), doctor Juan Luis Uriburu, aseguró que en lo que va del año se han diagnosticado y tratado “menos de la mitad de los casos de cáncer de mama que hubiera correspondido para esta época del año”. La conclusión inmediata que puede extraerse es que aproximadamente la mitad de los casos existentes no han sido diagnosticados.

El temor a concurrir a hospitales, sanatorios o consultorios médicos por temor a contagiarse coronavirus provocó que muchas mujeres no se realizaran los controles correspondientes, y hasta que algunas pacientes discontinuaran durante algún tiempo los tratamientos que venían llevando a cabo. 
La demora en los controles no tiene consecuencias menores, sino muy graves. El propio Uriburu lo explica muy gráficamente: “Hay un porcentaje de mujeres que tienen su tumor puesto y probablemente no lo saben, y cuando vengan este año o el próximo, por ahí esos tumores ya se habrán desarrollado un poco más, y entonces vamos a necesitar hacer tratamientos mucho más agresivos y no con las mismas expectativas de tantas chances de curación”.

El cáncer de mama tiene una gran incidencia en la población femenina: según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, una de cada ocho mujeres puede desarrollar esta enfermedad. La buena noticia es que, si se detecta temprano a través de exámenes de rutina como una mamografía, entre el 90 y el 95 por ciento de los casos tiene un buen pronóstico.
En la Argentina se diagnostican alrededor de 19.000 casos cada año y fallecen alrededor de 6.000 mujeres como consecuencia de esta enfermedad, es decir, una de cada tres mujeres. Se advierte que hay un número importante de fallecimientos por falta de detección temprana. Es decir, de controles.
La nueva normalidad a la que el COVID-19 ha empujado a la humanidad exige el retorno a los controles de rutina para reforzar la prevención de todas las enfermedades, sin descuidar los protocolos para evitar contagios del coronavirus. Se trata de una medida, literalmente, de vida o muerte.


 

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