sábado 3 de diciembre de 2022

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Mirador Político

La “yuta” masiva y los enajenados

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Por Redacción El Ancasti

Contra el telón de fondo del fracaso, vuelve a tensarse el conflicto docente. 

Lo invariable de los resultados surgidos de todas las controversias anteriores, durante décadas, no convence a los sindicatos de que quizás convendría modificar, si no las conductas, al menos la agenda. 

El derrumbe sostenido de los niveles de la calidad educativa catamarqueña se redondeó en este año de la peste con la deserción del 52% de los estudiantes de las clases virtuales. 

Tamaña “yuta” obedeció, según la directora de Nivel Secundario, Patricia Álvarez, a las dificultades para conectarse a internet y a la fuga de docentes que “desaparecieron del sistema” por motivos aún no establecidos.

“En una primera instancia – dijo la funcionaria- no teníamos cómo recuperar a los docentes y los equipos de gestión trabajaron para volver a instaurar el orden porque entendemos que los docentes tienen realidades al igual que el alumno. Pero destacamos el ingenio de algunos que llegaron a todos sus alumnos. Es un grupo menor, pero no deja de impactar en ese grupo de alumnos”.

“Un grupo menor”, dice, de modo que el grupo mayor no habría participado del método informático, por falta de ganas o de formación específica.

"Estamos a tiempo de tomar a aquellos alumnos que por algún motivo se han caído o están a punto de caerse del sistema.

Sabemos que la conectividad es una de las principales dificultades y por eso insistimos en que cada institución haga un acercamiento particular a estos alumnos para ver cuál es la mejor estrategia para poderlos recuperar. Desde el Estado están dadas las garantías para hacerlo con la promoción acompañada”,  se esperanzó.

Agotada la capacidad de asombro, no queda más que enternecerse ante tanta ingenuidad. 

Impotencia institucional
Quedan solo dos meses del año lectivo, plazo que no habilita demasiadas expectativas sobre la recuperación de desertores forzados, pero lo más grave es el deterioro de la autoridad del Ministerio de Educación para desarrollar tal gestión frente a la renuencia de los sindicatos a contribuir a ella.

Las buenas intenciones, la vocación y el empeño de los actores individuales del aparato educativo naufragan en un sistema ganado por la mezquindad corporativa. 

El desplome de la educación y el fracaso de las clases virtuales no integran el temario que la intersindical docente propone discutir al gobernador Raúl Jalil.

Que los gremios ni siquiera consideren al ministro Francisco Gordillo como interlocutor marca la cadena de mandos. Derecho viejo al Gobernador, quien invitará al titular de la cartera a la tertulia si tiene ganas y necesita un secretario de actas. 

El carácter ornamental del Ministerio de Educación se oficializa, y esta oficialización corre por cuenta de los gremios.

La minuta de la reunión con el mandatario resplandece por su enajenación. 

“Aún esperamos como representantes docentes de la provincia las reuniones por paritaria, ya que su incumplimiento a la fecha no permitió tratar, entre algunos temas, la normalización de asambleas para cubrir cargos vacantes; el abordaje integral sobre las determinaciones surgidas de los Acuerdos Federales y su consecuente adecuación jurisdiccional en materia pedagógica y particularmente sobre la acreditación /certificación de saberes de quienes transitan la virtualidad en este 2020”, ordena. Al final se añade el traspaso de los Institutos de Educación Superior del Ministerio de Educación al de Ciencia e Innovación Tecnológica y reclama participar de las decisiones al respecto “mediante la puesta en marcha en forma urgente a las reuniones de paritaria docente, por ser éste el espacio de legítima discusión y concertación de la cuestión docente".

Como presentaron la nota antes de que el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, anunciara la autorización a las provincias para habilitar las clases presenciales en la medida que lo permitan sus circunstancias epidemiológicas, los gremios avisaron después que consideran que en Catamarca “no están dadas las condiciones”. 

Ni falta que hacían tantas especificaciones. El discurso y el comportamiento de los gremios docentes son “más manyados que el tango La Cumparsita”.

Sin salidas
Monotemáticos. La paritaria no se les cae de la jeta mientras se desgaritan propalando consignas en defensa de la educación pública, pero ninguna paritaria ha trascendido jamás el límite de lo salarial y la educación pública de la que se autoerigen en defensores se desbarranca y expulsa matrícula hacia la privada sin pausa, en un proceso ralentizado solo por la angostura de los bolsillos familiares.

Más de la mitad de los alumnos catamarqueños a la intemperie en la peste es la cifra del fracaso colectivo. Sobre las responsabilidades del Ministerio de Educación se han gastado litros de saliva y tinta, pero el fracaso es de toda la corporación educativa, de la que los gremios forman parte aunque nunca se haya escuchado de sus caracterizados y perpetuos referentes ni un amague de autocrítica. 

Lo dicho: unos enajenados a los que la condena a la ignorancia de generaciones se les da un ardite mientras puedan continuar engullendo prebendas. 

La desigualdad social se profundiza, con educación de primera, segunda y tercera categoría, grilla enriquecida ahora con el acceso o no a internet e instrumentos informáticos de alumnos y docentes.

Tan enaltecedor escenario evoluciona desde hace décadas, mientras las sucesivas versiones de la intersindical sacralizan la paritaria por razones a esta altura más que obvias: en ellas no solo acuerdan aumentos, sino también, y sobre todo, comisiones de servicio, licencias gremiales, acomodos en los concursos de cobertura de cargos y contemplaciones disciplinarias para su clientela.

Menean ahora el “vaciamiento” del Ministerio de Educación, despojado por el Gobierno de facultades para designar y promover personal y de incidencia sobre los IES, indiferentes a que tales disposiciones no son más que la institucionalización de una situación de hecho: Educación no cumple ni puede cumplir con las funciones que le asigna el organigrama porque se ha convertido en un mercado de intercambio de favores que en ningún caso incluyen la revisión del sistema. Lo mismo da, entonces, que sea ministerio, secretaría, dirección, jefatura o mero mostrador de mesa de entradas.

El Gobierno encontró el resquicio para explorar alternativas de reformas estructurales a partir del escándalo de las designaciones truchas operadas bajo el mandato de Gordillo, sucedáneas de oprobios tan crónicos como lo menesteroso de una calidad educativa en caída libre.

El traspaso de los IES a Ciencia y Tecnología es pariente del anterior intento de meter el debate por la reforma del Estatuto Docente en una comisión especial en la órbita del ministerio de Gobierno. 

Se trata, en lo medular, la admisión de que resulta imposible romper el pacto corporativo que acaudillan los gremios docentes, materializado en la sangría del presupuesto educativo. 

La dinámica de la relación entre los gremios y el funcionariato acabó por reducir al Ministerio de Educación a instrumento de ese pacto, en el que el destino de los jóvenes catamarqueños se timbea para satisfacer los intereses facciosos de sus suscriptores.
 

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