CARA Y CRUZ

Indicio sobre indicio

viernes, 24 de enero de 2020 · 01:00

Corresponde asignar al juez federal Miguel Ángel Contreras el mérito por activar el primer procedimiento policial que compromete a las fuerzas de seguridad con las drogas. 
Cuatro gendarmes detenidos por la desaparición de unos diez kilos de cocaína de los depósitos de Gendarmería es el fruto hasta ahora de la investigación judicial (ver página 6). 
Es un hecho sin precedentes en el historial del combate al narcotráfico en la provincia, pero lo más significativo es que interrumpe una inercia: los indicios de que hay sectores de las fuerzas de seguridad contaminados por el narco vienen superponiéndose desde hace tiempo y esta es la primera investigación que alumbra en detenidos concretos. En beneficio de Contreras habría que señalar que avanza sobre efectivos de Gendarmería, órgano federal. La caridad bien entendida, dicen, empieza por casa.


Otros incidentes salpican a la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia, cuya cúpula fue suplantada por el Gobierno junto al resto de la jerarquía en un movimiento que incluyó el pase de Orlando Quevedo de la Jefatura de la fuerza a la Secretaría de Seguridad, que es un puesto civil. 
Varias causas por tráfico de estupefacientes se frustraron por defectos en los operativos realizados por personal policial local supuestamente especializado en el tema. 
La mayoría de estos errores procedimentales fueron tan grotescos que se hacía difícil considerarlos tales. Más bien parecían maniobras deliberadas tendientes a introducir elementos que permitieran a las defensas precipitar la anulación de los procesos en el momento oportuno. En ninguno de los casos se determinó hasta ahora, sin embargo, si se trataba de incompetencia o venalidad.


Como sea, la situación en Drogas Peligrosas comenzó a cobrar carácter más polémico a partir de que su jefe histórico, Carlos Kunz, dejó el cargo para desempeñarse como subjefe de la Policía a fines de 2018.
Su sucesor, Rosendo Cárdenes, fue reemplazado antes de cumplir un mes en el puesto, luego de informar a la superioridad que su segundo, Nolberto Valdez, había sido descubierto en inmediaciones del puesto caminero de El Portezuelo en compañía de un presunto “datero” del mundillo narco. 
Cárdenes no tenía la menor idea de la operación en que andaba su subordinado. 
Los eyectaron a ambos, pero el trasfondo del curioso episodio nunca quedó claro. 
En el último cambio de autoridades policiales, Cárdenes fue designado jefe de Investigaciones, lo que en algunos ámbitos fue leído como una suerte de reivindicación.
El jefe de Drogas siguiente, Daniel Ponce, se fue envuelto en nubes más oscuras: desaparecieron tres teléfonos celulares secuestrados en un procedimiento antidrogas que contenían, según un policía acusado, información clave para la causa; el mismo policía, que no pertenecía Drogas Peligrosas, aseguró que trabajaba como una especie de agente encubierto para Ponce, en operaciones clandestinas, ejecutadas a espaldas de la Justicia Federal. En una de ellas, según se constató, Ponce enviaba a su agente a comprar “sustancia” al norte.
Caído Ponce, subió Marcelo Chanampa, quien a su vez fue reemplazado por Juan Enrique Ramos tras la asunción del nuevo Gobierno.

Indicio sobre indicio, las dudas en torno a Drogas Peligrosas trascendieron las fronteras provinciales y fueron planteadas en “Odisea Argentina”, programa televisivo de alcance nacional conducido por el analista político Carlos Pagni y transmitido por La Nación+.
En un contexto de incertidumbres proliferan las especulaciones. La causa por la desaparición de cocaína secuestrada es un paso importante de la Justicia Federal en pos de establecer que, si el narco ha infiltrado a los organismos oficiales, hay voluntad política de combatir la maniobra. n

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