Cara y Cruz

El sicario

Con la violencia narco desenfrenada en Rosario como telón de fondo, la Justicia Federal de Catamarca...
miércoles, 22 de enero de 2020 · 01:10

Con la violencia narco desenfrenada en Rosario como telón de fondo, la Justicia Federal de Catamarca pidió la detención del casi octogenario Roberto “Ruso” Leirman para indagarlo por tráfico de estupefacientes. 
Que la avanzada edad del sujeto no induzca confusiones. Cumple prisión perpetua en su domicilio de Tucumán debido a ello, pero dista de ser un edulcorado ancianito: lo condenaron en 2005 por el asesinato del abogado salteño Miguel de Escalada, ejecutado por encargo del empresario Pedro Marcillese 12 años antes. 
Es sindicado como líder de una pandilla de asesinos profesionales denominada “Comando Atila”, en su mayoría expolicías que habían actuado como represores durante la dictadura militar, igual que él. 


El “Comando Atila” se organizó al llegar la democracia con el objetivo de matar por contrato. 
Se sospecha que sus miembros participaron en el homicidio del empresario salteño Antonio Macaione, perpetrado en Tucumán en 1992. En 1996, Leirman fue acusado como autor del crimen del matarife Javier Chávez, pero lo absolvieron en 2011. 
Un sicario de tenebroso historial. Por su prontuario, el personaje más siniestro que haya sido convocado a Catamarca por presuntos vínculos con el narcotráfico. 
Habrá que ver que surge de la indagatoria, requerida por el juez federal Miguel Ángel Contreras en el marco de una investigación interjurisdiccional, pero la incorporación de un criminal de su calibre a la galería del narcotráfico catamarqueño marca el afianzamiento del negocio en la provincia, ya integrada a un circuito consolidado de comercialización de estupefacientes que la conecta con Santiago del Estero, Tucumán y Buenos Aires. 
Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca conforman la tríada para la recepción, procesamiento y distribución de drogas que llegan desde Paraguay, por el Litoral, o Bolivia, por Jujuy y Salta.

El indicio más inmediato sobre el perfeccionamiento del comercio de drogas en esta ruta surgió de un megaoperativo ordenado por la Justicia Federal de Tucumán que desbarató a una importante red en Resistencia, Chaco, en julio pasado. 
Hubo 16 detenidos, entre ellos tres líderes que abastecían a Santiago, Tucumán y Catamarca. 
El jerarca catamarqueño era Edgardo “Tom Jones” Figueroa. Se había asociado con “El Porteño” y “El Loco” para comprar grandes cantidades de drogas en el Litoral e insertarse en el promisorio circuito. “El Porteño” financiaba; “Tom Jones” y “El Loco” se encargaban de la distribución.
En mayo de 2018, un megaprocedimiento realizado en Tucumán había dejado al descubierto la conexión local de otra narcobanda interprovincial: el clan conformado por los hermanos Amado, Maximiliano, Juan “Bebote” y David Paradi, que completaban Claudio Antonio Sandoval y Micaela Juárez, nuera de “Bebote”.
En 2016, el fiscal federal santiagueño Pedro Simón ya había advertido que “Tucumán se ha transformado en un lugar de acopio, procesamiento, estiramiento, fraccionamiento y distribución de droga”.

El “Ruso” Leirman marca una evolución de orden cualitativo. Difícil empardarle los asesoramientos en materia de sicariato.
Por la edad,  no es razonable suponer que ande en trámites de tráfico que demanden excesivos esfuerzos físicos, pero se sabe lo expeditivos que suelen ser los narcos para resolver conflictos y despejar obstáculos, y tamaño criminal ha de conocer el “know how” homicida como pocos, por no hablar de los discípulos que habrá dejado.
Quizás, parafraseando a Fito Páez, Rosario esté más cerca de lo que se piensa. n

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