EDITORIAL

¿Mega espectáculos o ambulancias?

jueves, 16 de enero de 2020 · 01:00

Tal vez haya llegado el momento de que los intendentes dejen de incluir la realización de costosísimos festivales casi como una obligación de su gestión. Nuestra provincia tiene municipios pobres, con graves problemas de infraestructura y de prestación de los servicios básicos, escaso y obsoleto equipamiento y sueldos de los trabajadores paupérrimos, la gran mayoría de ellos por debajo de la línea de la pobreza, pero, eso sí, frecuentemente con mega estrellas arriba de los escenarios de los tradicionales festivales de cada localidad.

Esas presencias estelares, entienden los funcionarios, suman votos en épocas electorales. Suponen, por ejemplo, que los votantes de Recreo deciden el sentido de su sufragio en función de lo lindo –o lo feo- que estuvo el Festival del Cabrito. Lo mismo vale para los andalgalenses y el Festival del Fuerte, los santamarianos y el Festival del Yokavil o los tinogasteños y el Festival de la Vendimia.

Nunca se sabe con precisión cuánto cuesta la organización de estos eventos ni cuánto dinero deben poner de sus escuálidas arcas los gobiernos locales para que los artistas consagrados accedan a venir a nuestras localidades. Tampoco, en consecuencia, cuántos recursos dejan de volcarse para satisfacer las necesidades más elementales de esas ciudades y sus habitantes.

Los intendentes deberían rever esas prioridades y entender que, quizás, la gente de sus jurisdicciones se alegra por la presencia de Luciano Pereyra o Jorge Rojas en el escenario, pero más se alegraría si las calles y las plazas estuvieran en mejores condiciones, la ciudad limpia, los centros de salud mejor equipados y los sueldos municipales con aumentos por lo menos al ritmo de la inflación.

En Chilecito, provincia de La Rioja, parece que esa lógica de priorizar el bienestar vecinal por sobre los mega y gravosos espectáculos artísticos tiene buena acogida entre sus habitantes. Fueron muchos los que aprobaron enfáticamente la decisión del intendente de esa ciudad, Rodrigo Brizuela y Doria, de no contratar al cantante Abel Pintos para actuar en el festival “Navidad en los Cerros”. Los argumentos son irrefutables: el municipio, que como la inmensa mayoría de las comunas de la Argentina afronta una difícil situación financiera, no está en condiciones de pagar los 100.000 dólares (algo así como seis millones de pesos según el cambio oficial) que el cantante pide para dar un show de tan solo 40 minutos.

Las prioridades de ese municipio son otras: por ejemplo, adquirir una ambulancia, para lo que se habilitará un bono contribución para ingresar a ver los dos días de espectáculo del festival chileciteño. El espectáculo artístico tendrá como protagonistas a artistas locales.

Los intendentes catamarqueños bien podrían sondear entre los vecinos de sus localidades cuáles son las prioridades que tienen respecto del uso de los fondos públicos. Mal no les vendría: tal vez se sorprendan con los resultados.

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