CARA Y CRUZ

Productores indefensos

miércoles, 15 de enero de 2020 · 01:12

Entre los inconvenientes que Catamarca tiene para empinar un sector productivo fuerte, ocupa un lugar destacado la incidencia negativa de actividades delictivas perpetradas al amparo de la desidia, negligencia o lisa y llana complicidad de sectores de la Justicia, la Policía y el Gobierno. Hurtos permanentes, usurpaciones de campos sistemáticas y robos de gran envergadura dan cuenta desde hace tiempo de la existencia de organizaciones delictivas que operan con la mayor impunidad, sin que la recurrencia de los delitos inquiete a los responsables de garantizar condiciones de seguridad mínimas, y mucho menos a las autoridades políticas”.

El párrafo es un extracto del “Cara y Cruz” del 7 de julio de 2015, titulado “Complicidad y desidia”. Por esos días llamaba la atención una ola de robos de transformadores en fincas ubicadas sobre las rutas 33 y 38, cuyos autores nunca fueron identificados. “La logística necesaria para desmontar y trasladar los artefactos no dejó vestigios suficientemente claros para los sabuesos locales. Los tipos desmontaron los enormes transformadores, los cargaron y los transportaron sin ningún tipo de obstáculo”, consignó este diario, además de la prescindencia, o complicidad, ante robos y hurtos permanentes, a pesar de que los malvivientes sean identificados y localizados por las propias víctimas”. 

Cuatro años y medio, todo está como era entonces. Conmueve la perseverancia oficial.
El viernes pasado, un camionero que acababa de cobrar importantes sumas fue asaltado a la vera de la ruta 33, a pocos kilómetros de la ciudad. El atraco se produjo cerca del mediodía, a plena luz del día, en una zona de mucho tránsito. Los malhechores maniataron al camionero y se dieron a la fuga. 
Además del camionero, fueron interrogados empleados de la última finca en la que había ingresado, donde se secuestraron dos armas. Los investigadores no descartan ninguna hipótesis, incluida la del autorrobo. La causa, no obstante, no tiene detenidos.

El fiscal a cargo de la instrucción es el Nº 2, Mauricio Navarro Foressi, que quedó de turno por la feria.
Es el único fiscal de instrucción, todas las causas caen en él. Además de la del asalto, tiene la del homicidio del joven Agustín Rasguido en Bañado de Ovanta, cuyo único sospechoso continúa prófugo, y la del comisario acusado de abuso sexual. 
Mala suerte la de Navarro Foressi. Le tocó quedar de turno y suplantar a sus colegas de vacaciones cuando en pocos días dejará el puesto para pasar a desempeñarse como miembro de la Cámara de Sentencia en lo Penal de Primera Nominación. Una despedida intensa.
Independientemente de las intenciones y la competencia del funcionario judicial y los auxiliares policiales, hay una deficiencia del sistema, que deja un solo fiscal en la temporada veraniega, como si la población no hubiera crecido o los malandras se tomaran vacaciones.

La cuestión es que la indefensión de los productores ante el delito continúa tan rozagante en Catamarca. 
El ejemplo más claro de esto es lo que ocurre con los robos de transformadores y cables. Son operaciones para las que hay que contar con un mínimo de conocimientos y experiencia, que requieren planificación, trabajo sostenido, varias personas y al menos un utilitario para trasladar el botín y, por último, la reducción de lo robado, que es más compleja. El universo de sospechosos ha de ser necesariamente más restringido que el de los rateros. Sin embargo, los delitos no se esclarecen.

La producción no solo tienen que lidiar con las fluctuaciones del mercado, los caprichos del clima, las plagas, el precio del flete, el incremento de los costos de producción, sino también con la desprotección y la falta de respuestas de los organismos a cargo de la seguridad y de la Justicia. Cunden de tal manera la decepción y el desaliento, que decantan finalmente, cuando llega el hartazgo, en la retirada.
La inseguridad atenta contra la inversión tanto como el desinterés por combatirla. 

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