CARA Y CRUZ

Vaivenes del federalismo

viernes, 10 de enero de 2020 · 01:10

Tras la sanción de la ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, establecidas las pautas del ajuste fiscal para garantizar el pago de los compromisos más inmediatos de la deuda, se repone la evaluación de la distribución de recursos entre la Nación y las provincias. 
De acuerdo con un análisis del economista Marcos Buscaglia, publicado el fin de semana por el diario La Nación y reproducido en la edición de ayer de El Ancasti, a partir del incremento de las retenciones y el “posible mayor financiamiento del Banco Central”, la Casa Rosada recuperará este año fondos para administrar discrecionalmente hasta llegar a un 7% del Producto Bruto Interno, porcentaje al que había trepado durante la presidencia de Néstor Kirchner desde un 3% a fines de la década del ’90, y que llegó al 10,4% en 2014, con Cristina Kirchner. 


Este incremento de la caja disponible para manejar –o manipular- a su arbitrio, señala Buscaglia, supone un mayor poder del Gobierno central para presionar sobre los gobernadores y alcanzar los números que eventualmente necesite en el Congreso. Como ejemplo temprano de la gestión de Alberto Fernández, consigna la colaboración prestada por los tres mandatarios del radicalismo para llegar al quórum y sacar la ley de Solidaridad, en contra de la posición orgánica asumida por la UCR.
Esta lógica de presiones, también lo señala el economista, ha sido sistemática a lo largo de la historia y distorsiona la dinámica federal. 
Sin embargo, aunque padecen las generalizadas estrecheces económicas del país en crisis, la mayoría de las provincias están en esta coyuntura en mejores condiciones financieras que en 2015, debido a la devolución paulatina del 15% de la masa de fondos coparticipables que la Nación retenía para fondear a la ANSES desde mediados de los ’90, cuando se privatizó el régimen de seguridad social y se transfirieron varias cajas previsionales provinciales, la de Catamarca entre ellas.


Cuando Mauricio Macri asumió la Presidencia en diciembre de 2015 tampoco contaba con mayoría propia en el Congreso, de modo que inició el consecuente toma y daca con los gobernadores para obtener los consensos parlamentarios. 
Fue en ese marco de tratativas que incluían financiamiento para obras públicas que se pactó la devolución del 15% de la coparticipación que las provincias habían perdido. Al finalizar el ciclo macrista, el porcentaje de fondos para manejo discrecional de la Casa Rosada sobre el PBI había bajado al 3,6%. 
Las provincias tienen superávit y la Nación un déficit agravado por la monstruosa deuda adquirida por la anterior gestión.
Habrá que ver el comportamiento de la administración Fernández ahora que recobrará filo la herramienta de los recursos discrecionales para condicionar a las provincias, pero la masa coparticipable está ahora íntegra.


En este sentido, se desliza en todos los análisis una visión centralista que considera a la coparticipación como recursos nacionales, es decir: como graciosa concesión de la Casa Rosada a los distritos provinciales.
En realidad son fondos legítimos de las provincias y no puede ser de otro modo, pues incluyen impuestos que se recaudan en todo el país, como el IVA y Ganancias. 
Con el criterio de quienes suman a la caja nacional los fondos que se coparticipan, Catamarca, por ejemplo, debería haberse quedado con todos los tributos de su minería.
Es posible que haya inequidades en los porcentajes de distribución entre provincias, y que las provincias cobren tributos distorsivos como Ingresos Brutos pero, en cualquier caso, señalar a la coparticipación como recurso nacional, como si fuera un subsidio a las provincias contribuye a desvirtuar el concepto de federalismo del mismo modo que los chantajes de la Casa Rosada.n

Otras Noticias