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El Vicario José Facundo Segura y la construcción de la Catedral

La primera parte de la obra de la actual Catedral Basílica se inauguró el 4 de diciembre de 1869.
lunes, 9 de septiembre de 2019 · 02:02

Figura emblemática en la historia de la Iglesia de Catamarca es el vicario foráneo José Facundo Segura. El historiador Ramón Rosa Olmos afirma que “es una de las glorias más aquilatadas de la clerecía catamarqueña. Talento eminentemente práctico, de piedad y fe profundas, voluntad castellana, sencillez y santidad son los atributos inconfundibles de este sacerdote que supo legar a la posteridad obras que han de perpetuar su nombre a través de las edades”.

Había nacido el 28 de noviembre de 1814, en el seno de una de las familias más antiguas del actual territorio provincial. El futuro Vicario cursó los estudios secundarios y también los de su formación religiosa, en la Escuela de San Francisco. En 1840 partió para Santiago de Chile, donde fue ordenado sacerdote.

Huérfano de padre, vivió en Villa Dolores junto a su madre, María Juana Lobo, hasta el fallecimiento de ésta en 1850. Ayudó eficazmente a su amigo, el presbítero doctor José Joaquín de Acuña, en la construcción de la capilla de Villa Dolores.

En 1850, al inaugurarse el Colegio Seminario de Nuestra Señora de la Merced, fundado por el gobernador Manuel Navarro, fue nombrado vicerrector de la novel institución “por su virtud acrisolada y contracción al estudio”. Una década después ocupó el cargo de rector, hasta 1862, en que fue designado Cura y Vicario de la Iglesia Matriz de Catamarca.

En esas funciones, además de la construcción de la Iglesia Matriz y del Seminario, fue partícipe fundamental en la construcción de las iglesias de La Chacarita, San Isidro, Santa Cruz, Chumbicha y Los Ángeles. Colaboró también en la adquisición de la primera imprenta que tuvo la provincia, en la que se editó el primer periódico catamarqueño, “El Ambato”.

Falleció el 29 de abril de 1891, pocas semanas después de la ceremonia de Coronación de la Virgen. Fue sepultado al día siguiente en la Iglesia Matriz de Catamarca, en cuya construcción él tanto tuvo que ver. Sus restos descansan frente al altar del Santísimo y del Sagrado Corazón de Jesús, donde una lápida, ya borrosa, perpetúa su memoria.

Su pensamiento central fue el de crear el santuario de la Virgen del Valle: construir para ello un templo de vastas proporciones, adosarle un gran seminario y coronar la Imagen. 

El ciclo completo se cerraría cuando la vieja Iglesia Matriz se convirtió en Catedral.

La construcción

Cuando el 14 de septiembre de 1862 tomó posesión del cargo de Vicario Foráneo, José Facundo Segura se propuso continuar y terminar las obras de la nueva Iglesia Matriz, actual Catedral Basílica, iniciadas por su pariente y antecesor, el presbítero Luis Gabriel Segura.

El antiguo templo inaugurado en 1744, en cuya construcción colaboró el general Luis José Díaz, tuvo un final desdichado. 
El 6 de diciembre de 1862, al terminar la “Misa de la Virgen”, se desplomó el techo sobre la concurrencia, provocando la muerte de más de doce personas e hiriendo a muchas otras. Nueve años antes, el 9 de julio de 1853, fray Mamerto Esquiú había pronunciado en ese templo su Sermón de la Constitución.

Gerardo Pérez Fuentes escribió que “la centenaria e inconclusa Iglesia Matriz de Catamarca, era pequeña, al promediar el siglo XIX, para albergar a la multitud de fieles y peregrinos que concurrían a las fiestas de la milagrosa Virgen del Valle”. 
Seguramente también el estado del edificio era una preocupación. 

En 1859 se había firmado un contrato entre el vicario foráneo Luis Gabriel Segura y los arquitectos italianos Carlos Tenivella y Natalio Balloca. Por muerte del primero, el contrato fue rescindido. 

Tres años después, en 1862, el vicario interino Wenceslao Achával firmó nuevo contrato para la edificación del templo con otro arquitecto italiano llamado Luis Caravati. 

Quien por fin se hizo cargo de la dirección de la construcción fue el vicario José Facundo Segura. La primera parte de la obra fue inaugurada el 4 de diciembre de 1869 y hacia 1875 Federico Espeche consideraba a la Iglesia Matriz como “uno de los templos más valiosos de la República: sin concluirse aún, cuesta ya trescientos mil pesos fuertes, próximamente… sin tener con que contar para sus trabajos, jamás falta dinero para proseguirlos: todo, debido a su infatigable autor el señor Canónigo y Vicario Foráneo, D. José Facundo Segura, hombre de una perseverancia incansable, de un arbitrio extraordinario”.

En 1899 el periodista y escritor Roberto Payró describió así al edificio de la actual Catedral: “Es un templo de tres naves, espacioso y bien construido. En el fondo de la nave central, sobre el altar mayor y en medio del ábside, se abre una ancha ventana oval que permite ver el camarín…”.

Monseñor Samuel Toranzos describe el templo: “Se trata de un hermoso edificio moderno, de estilo románico, cuya sólida construcción y delicadeza de líneas y detalles, lo asemejan a las viejas Catedrales de la Edad Media. En la época de su fabricación, pocas Iglesias del país podían aventajarlo. Consta de tres naves centrales con sus capillas laterales, que forman dos naves más; y con una capacidad aproximada para diez o quince mil personas. Un artístico Camarín en la planta alta, cuajado de joyas, aumenta notablemente su esplendor y su capacidad”. 

El Camarín de la Virgen se había inaugurado en 1916. 

Este Santuario, fruto del empeño del Vicario Segura, se hizo acreedor al título de Basílica Menor de Nuestra Señora del Valle por parte de la Santa Sede. 

El 8 de diciembre de 1940 el Obispo de Catamarca, Carlos Hanlon, envió al Papa el pedido, fundamentado en que el 12 de abril de 1941 se cumplirían los 50 años de la Coronación de la Virgen del Valle. 

El 5 de abril de 1941 llegó el ansiado cablegrama de Roma dirigido al Obispo de Catamarca, que decía: “Concedido Título Basílica”.n

Marcelo Gershani Oviedo

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