EDITORIAL

Deficiencias con saldo fatal

sábado, 7 de septiembre de 2019 · 02:07

La muerte de un hombre que, tal vez, podría haberse salvado si la ambulancia que los familiares de la víctima pidieron con urgencia hubiese llegado, puso otra vez en la superficie del debate público ciertas precariedades muy visibles en el sistema de salud provincial.

No sería justo abundar en críticas respecto de las falta de ambulancias, o de las ambulancias en mal estado, sin señalar que hasta hace algunos años atrás conseguir de urgencia una ambulancia que pertenezca al Estado era una tarea de cumplimiento prácticamente imposible. Incluso en muchos accidentes intervenían estos vehículos especialmente  equipados, pero de una empresa de emergencia privada. 

La víctima del caso mencionado sufrió un infarto en la localidad de Las Pirquitas. Sus familiares solicitaron una ambulancia al mini hospital de Piedra Blanca, pero ésta no podía circular porque carecía de sirena y luces. Finalmente, luego de esperar media hora, decidieron trasladarlo en un vehículo particular, pero el hombre falleció cuando ingresaba a la guardia del Hospital San Juan Bautista. 

El caso recuerda hechos fatales pretéritos, como los ocurridos en febrero de este año con dos pacientes de la localidad de Saujil, en el departamento Pomán, que fallecieron con diferencia de un día mientras eran trasladados en ambulancia. Ambos casos merecieron el inicio de investigaciones judiciales porque, según la información que se conoció en aquel momento, se habrían detectado algunas irregularidades, como la falta de oxígeno o de médicos que acompañen a los enfermos. Además, trascendió que en uno de los casos en el centro de salud les habrían pedido a los familiares del enfermo dinero, presuntamente para el combustible. No se conoce hasta el momento si la pesquisa judicial avanzó o quedó paralizada.
Hoy se conoció otro episodio desdichado que no tiene que ver con la falta de ambulancia, personal o equipamiento, sino, presuntamente, según lo señalado por la madre de la víctima, con un error en la atención. Una mujer habló al 107 de emergencias porque su hijo escupía sangre y estaba morado, presuntamente por falta de oxígeno. Le respondieron que no era una emergencia.

Y por esa razón no le enviaron la ambulancia. El paciente murió tres horas después.
Además de los casos desgraciados como los señalados, hay muchas quejas por el estado de las ambulancias u otros aspectos vinculados a la prestación del servicio de salud público de emergencia.
Se argumentará desde el Gobierno provincial que la gente se acostumbró a pedir ambulancias cuando hay una emergencia porque ahora hay muchos más vehículos de ese tipo que en otras épocas y un servicio de emergencia más aceitado. De hecho, el SAME (Sistema de Atención Médica de Emergencia) funciona como tal desde 2007. Pero los avances comprometen a continuar mejorando permanentemente y por supuesto no pueden tapar las deficiencias, sobre todo si la consecuencia es la pérdida de vidas humanas.

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