CARA Y CRUZ

Bulla al pescado

sábado, 7 de septiembre de 2019 · 02:14

El cruce del juez federal, Miguel Ángel Contreras, a las manifestaciones sobre el tráfico de drogas del candidato a intendente de San Fernando del Valle de Catamarca por la alianza Juntos por el Cambio, Flavio Fama, podría resumirse en la frase “no le hagas bulla al pescado”.
En campaña, tal vez con la intención de instalar un eje de confrontación con el oficialismo diferente al del tedioso plazo fijo, Fama aseguró que, en base a un relevamiento en el terreno y a testimonios de los vecinos, sus equipos identificaron y marcaron con rojo en un mapa numerosos puntos de comercialización de estupefacientes. El resultado del experimento cartográfico fue alarmante.
“La ciudad está roja en muchos lugares completamente. Si lo sabemos nosotros con el testimonio, lo sabe el Gobierno, la Policía y la Justicia, no me digan que no”, razonó el postulante, rector de la UNCA.


“No porque alguien denuncie que en un lugar se venden drogas –respondió Contreras- las fuerzas van a irrumpir así porque sí. Ese mapeo, para ser tal y hacerlo público como lo hizo Flavio Fama, de quien no dudo de su buena fe, debe estar respaldado, sustentado con un rigor técnico que tiene que ver con indicios que permitan presumir con alguna certitud de que el punto rojo pueda tratarse de un punto genuino que amerite ser investigado”.
El juez recordó que se entrevistó con Fama hace unos meses.
“Me habló específicamente de un punto que sería conflictivo por la distribución y consumo de drogas”, reveló. Añadió que desde entonces se realizan las investigaciones al respecto con mucho “énfasis”, que aún no arrojaron conclusiones sobre “cómo funcionan las cosas en ese lugar”.
No hay porqué dudar de las intenciones del rector Fama, por muy en campaña que esté, pero Contreras viene a recordarle las complejidades del combate contra el narcotráfico, en el que la discreción y la prolijidad para evitar defectos de procedimiento que luego pueden ser utilizados para anular las causas judiciales son elementos medulares.


Si Fama y sus equipos, amateurs en este asunto, se tomaron el trabajo de elaborar un mapa, mejor que tratar de usarlo como insumo proselitista hubiera sido ponerlo a disposición de la Justicia Federal sin tanto aspaviento, cosa de no levantar la perdiz. 
“Si lo sabemos nosotros, lo sabe el Gobierno, la Policía y la Justicia, no me digan que no”, subrayó Fama, sin detenerse a pensar que tal vez todos o algunos de los enclaves que menciona saben, pero se abstienen de actuar por diseños estratégicos tendientes a embocar esquemas más importantes que el narcomenudeo. No necesariamente tiene que ser así, por supuesto, pero es una posibilidad que el rector podría haber sondeado antes de disparar por radio sospechas al bulto.
Lo dicho no implica que el tráfico de drogas, las políticas en marcha para combatirlo y las adicciones no puedan formar parte de la agenda de campaña, pero resulta inconveniente abordarlos superficialmente, con difusas generalidades que, en realidad, disfrazan las ganas de avanzar con acusaciones más directas, tal vez por falta de elementos que las sustenten. 


Lo que Fama insinuó, en definitiva, es que el Gobierno, la Policía y la Justicia, en todo o en parte, son cómplices de los narcos. 
Si tiene pruebas que avalen tal presunción más allá del improvisado mapeo, es gravísimo. No ya en calidad de candidato, sino de titular de la UNCA o ciudadano que ha decidido comprometerse en política, debería revelar la criminal trama con nombres y apellidos o, mejor aún, presentarse ante alguna autoridad competente ajena al hipotético enjuague para poner en marcha las investigaciones pertinentes. 
Sin hacerle bulla a pescados que, cuando se dedican al narcotráfico, son particularmente sensibles para la detección de anzuelos.n

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