Editorial

La bota sobre la tinaja

Si algún beneficio tuvo la pésima y provocativa idea de poner en la plaza de Pomán...
domingo, 22 de septiembre de 2019 · 02:18

Si algún beneficio tuvo la pésima y provocativa idea de poner en la plaza de Pomán una estatua del fundador de esa localidad, Jerónimo Luis de Cabrera, pisando una vasija indígena, es que se abrió un interesante debate sobre el tema. Y, también, que quedó en evidencia que la visión clásica de la conquista como un acto civilizatorio y casi romántico ya casi no tiene cabida entre la sociedad.

El monumento, inaugurado junto a otras obras hace pocos días, representa el sometimiento cruento de los pueblos originarios bajo la bota de los conquistadores. Los vecinos pomanistos se vieron en un principio sorprendidos, pero el desconcierto pronto dio lugar a la indignación, compartida por muchas otras personas, ajenas al departamento del Oeste provincial. 

La estatua del fundador que se erige en la plaza de la villa desde hace unos días es muy parecida a la que se levanta en pleno centro de Córdoba, ciudad también fundada por un Jerónimo Luis de Cabrera, pero no el mismo. Tal vez el autor de la estatua pomanista ignore que el de la “docta” es el abuelo del que anduvo, 60 años después, por tierras catamarqueñas, que por cierto no era español sino nacido en el nuevo continente. O quizás simplemente abuelo y nieto se hayan parecido físicamente y se vistan del mismo modo, de allí las semejanzas. Habrá que decir, de todos modos, que en el monumento cordobés no hay tinaja ni ningún otro símbolo aborigen que se encuentren bajo la bota conquistadora, aunque sí una espada que el personaje representado blande amenazante.

Se puede tener visiones diferentes, como en todas las cosas de la vida, respecto del proceso de la conquista española, pero hay cuestiones básicas que ya no pueden ser objeto de discusión. Como por ejemplo la devastación cultural que implicó o la necesidad de reivindicar la historia de nuestros pueblos originarios.

Los propios contenidos educativos que se imparten en las escuelas en las últimas décadas han virado desde aquella interpretación romántica y españolista hacia una lectura crítica del proceso histórico ocurrido hace varios siglos. De modo que es inconcebible que se instale en la plaza de una localidad enclavada en una región que valora con pasión su historia precolombina, una estatua que exalta el avasallamiento perpetrado por los conquistadores.

Se desconoce si, como piden muchos, la estatua que “revuelve las tripas” como escribió Beto Gómez, un habitante de la villa, quien elaboró un texto que se viralizó rápidamente en las redes sociales, será retirada del lugar o reformada, tal vez eliminando la tinaja de debajo del pie del conquistador. Bien harían las autoridades municipales en tomar una decisión de este tenor. 

De todos modos, la historia de la estatua de la plaza de Pomán resulta aleccionadora, y, aunque sea doloroso su simbolismo, la reacción popular servirá para que este tipo de despropósitos no se repitan en el futuro. 

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