Mirador político

Drogas y macrismo vergonzante

Como los flancos vulnerables de los antagonistas deben inferirse de lo que eluden...
domingo, 22 de septiembre de 2019 · 02:20

Como los flancos vulnerables de los antagonistas deben inferirse de lo que eluden, la indiferencia de los interlocutores suplanta a los argumentos como elemento esclarecedor en la campaña en tránsito. Lo que les hiere es lo que callan.
Las maniobras de esta semana marcaron el afianzamiento de esta dinámica, luego de unas escaramuzas en torno al concepto de “campaña sucia”, disparadas por capturas de pantalla de chats de whatsapp de verosimilitud escasa puestas a correr en las redes sociales: militantes o candidatos de segundo rango intercambiando opiniones sobre la conveniencia de embarrar la cancha con la difusión de injurias por un lado, caracterizados miembros del bando contrario solazándose por el éxito del operativo de intoxicación informativa y regodeándose en la perspectiva del vicio, por el otro. Todo muy adolescente. 
Se asiste a una etapa superior, más madura, ya con los jefes al frente de la configuración de la agenda. 
La oposición propone litigar acerca del narcotráfico y las adicciones; el oficialismo, sobre el nefasto impacto económico y social de las políticas aplicadas por la administración del presidente Mauricio Macri, a quien la oposición no tiene más remedio que representar. 
Las invitaciones fueron mutuamente rechazadas.

Relanzamiento judicial
La alianza macrista Juntos para el Cambio venía punteando con el cuchillo diversos temas que suponía incómodos para el Gobierno. El resultado de estos ensayos es paradójico: la sensibilidad del cuero oficialista no se demostró por la reacción, sino por la impasibilidad frente a determinados hurgueteos.
Las críticas a los miles de millones de pesos del erario colocados a plazo fijo o a las inconsistencias del sistema de salud pública, por ejemplo, merecieron réplicas inmediatas. Los tanteos en territorio de las drogas, en cambio, no. A la insistencia de los radicales con el asunto correspondió el “silencio stampa” de la contraparte interpelada.
La táctica de la indiferencia sufrió una fisura con el expediente armado de oficio por el fiscal federal, Santos Reynoso, a partir de declaraciones periodísticas del candidato a intendente de la Capital por Juntos por el Cambio y rector de la UNCA, Flavio Fama, en las que aludió a un mapa con posibles puntos de venta de drogas en los barrios confeccionado por sus prosélitos en base a manifestaciones de los vecinos.
Tal sobreactuación del funcionario federal produjo alarmadas advertencias sobre presuntas lesiones a la libre expresión, pero a Fama y sus cofrades la causa les vino al pelo. El providencial Reynoso les armaba el escenario que venían tratando de montar infructuosamente debido a la actitud zen asumida por los artilleros oficialistas ante el tema, de modo que revistieron de política el incidente judicial. 
El testimonio de Fama fue el relanzamiento de la campaña opositora. 
El testigo asistió acompañado por candidatos, legisladores, concejales y militantes, flamante paladín de la causa antinarcóticos. Estuvieron los candidatos a gobernador, Roberto Gómez, y a diputado nacional, Rubén Manzi.
Los opositores marcaron el avance del narcotráfico y las adicciones como el problema más grave de la sociedad catamarqueña y recriminaron al Gobierno que no se avenga a debatirlo.
Recordaron, además, que dos jefes de Drogas Peligrosas fueron desplazados en solo siete meses por quedar mezclados en episodios al menos extraños con el mundo narco, y que las brumas sobre ambos aún no fueron disipadas ni por el Gobierno, ni por la Justicia.

Respuesta
El oficialismo respondió a la épica irrupción de Fama en el combate contra el tráfico de estupefacientes pocas horas después.
En línea con el reinicio de las actividades proselitistas del candidato a gobernador Raúl Jalil, que comenzó a moverse un par de semanas antes en Belén y Andalgalá, distritos radicales, se concentró en Valle Viejo, donde Susana Zenteno tratará de arrebatarle la intendencia a Gustavo Roque “Gallo” Jalile.
La geografía no es casual. Las reyertas intestinas del peronismo chacarero son proverbiales y para el Gobierno es importante mostrar allí, como en Belén y Andalgalá, unidad. 
Así se hizo, estuvieron todos los actores de la primaria peronista, pero lo más interesante fue la réplica a la movida político-judicial de Juntos por el Cambio. 
La propia gobernadora Lucía Corpacci, candidata a diputada nacional, refregó sal en la herida que más les arde a los radicales. 
"Tengo la tristeza –dijo- de ver que el país hace cinco años daba netbooks, mandaba fondos a las provincias para viviendas, rutas nacionales, cientos de escuelas, programas para escuelas técnicas, de apoyo escolar. Cobrábamos un sueldo y podíamos ir al super, acceder al lujo de irnos de vacaciones. Y en estos cuatro años desapareció todo. Los pobres que tomaron crédito UVA hoy no lo pueden pagar. Eso tiene responsables, y los catamarqueños tenemos que tener memoria. Los que defendieron esa política son partícipes de lo que pasó. No pueden decir que acá son una cosa y allá otra, porque son los mismos".
Los radicales podrán desgaritarse con las drogas y las adicciones, que el oficialismo no les dará ni cinco de bolilla. Toma otro andarivel, para él más provechoso: el macrismo vergonzante de sus contendientes.

Elusiones
La distancia obtenida por el Gobierno provincial en las PASO duplica la que le sacó la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner a Macri-Miguel Pichetto. El remonte de Juntos para el Cambio en Catamarca, donde suma la carga de ser oposición,  es de tal modo mucho más arduo que el de sus referentes nacionales. 
Esta comodidad le proporciona al oficialismo ventaja en la administración de la agenda. El impacto de la prédica radical sobre el flagelo de las drogas, especulan en Casa de Gobierno, será neutro, en el peor de los casos ínfimo en comparación con el demoledor efecto del derrumbe de la imagen de Macri en la oposición. Alcanza y sobra con mostrar lo que se ha hecho, acelerar el ritmo de las inauguraciones y enfatizar las diferencias con la Casa Rosada.
En su favor, puede decirse que no son los fragores de una competencia electoral el contexto más adecuado para abordar con seriedad asuntos tan complejos como el narcotráfico y las adicciones.
Sin embargo, aunque el problema afecta a todo el país, la caída de dos jerarcas de Drogas Peligrosas envueltos en sospechas es indicio –por ahora solo eso, pero nada menos que eso- de que redes narcos podrían ya haber iniciado el proceso de infección y captura de actores estatales.
El Gobierno tendrá sus deficiencias en el punto y no ha de asumirlas precisamente en pleno litigio por las preferencias electorales. Pero no es menos cierto que la oposición recién le da relevancia al flagelo cuando siente que puede sacarle rédito en las urnas. 
La campaña pasará, el macrismo vergonzante también. Será bueno, llegado el momento, un debate que no esté entintado por el oportunismo.
A la jeringa de las drogas no se le puede mezquinar nalga indefinidamente.

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