Editorial

De mal en peor

Tal vez más centrados en las urgencias de una economía en graves problemas, los candidatos...
martes, 17 de septiembre de 2019 · 02:18

Tal vez más centrados en las urgencias de una economía en graves problemas, los candidatos a gobernar el país no han dicho mucho –en realidad, han aportado poco y nada- respecto de cómo piensan resolver los desafíos que plantea la agenda ambiental en Argentina.  Deberían explicitar, por ejemplo, cuáles serían los programas y acciones para la preservación y el cuidado ambiental. Y, también, cómo restringirían las actividades que generan un impacto ambiental negativo.

Son dos caras de la misma moneda, pero, a juzgar por la visión de los especialistas, deben analizarse por separado. Andrés Napoli, magíster en Derecho Ambiental y director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), estimó, en declaraciones al diario Tiempo Argentino, que las partidas presupuestarias destinadas al cuidado ambiental representan el 0,27% de los gastos totales del Presupuesto nacional, mientras que aquellas que tienen un sentido contrario  alcanzan un 5,36 por ciento. Es decir que por cada peso destinado al cuidado del ambiente, se invierten $ 20 en contribuir a su degradación. En años anteriores, la relación era de 1 contra 16. Vale entonces hacer uso de aquella popular frase que afirma que vamos de mal en peor”, sostiene Napoli.

La moraleja es certera: de nada (o de poco) sirve encarar medidas preventivas desde el estado si, por otro lado, el financiamiento de acciones perniciosas es mucho mayor. 

La gestión ambiental del kirchnerismo tuvo más tropiezos que avances concretos. De modo que, aunque las promesas de Cambiemos no eran demasiados ambiciosas, se esperaban progresos en estos años que, finalmente, no ocurrieron. Quizás la principal propuesta incumplida del actual gobierno nacional en la materia sea la sanción de la Ley de Humedales, que nunca prosperó en el Congreso.

En los últimos años los desmontes ilegales no disminuyeron: en 2018 se desmontaron solo en cuatro provincias (Salta, Chaco, Santiago del Estero y Formosa) 112.000 hectáreas de monte natural. 

Las fumigaciones con agroquímicos alcanzan niveles inconcebibles en la mayoría de los países del mundo. Argentina tiene el récord mundial de aplicación de glifosato por persona. 

Los incendios forestales alcanzaron en los últimos años niveles históricos, los desechos industriales siguen contaminando los ríos y otros cursos de agua y se multiplican los basurales a cielo abierto.

Un párrafo aparte para la cuestión presupuestaria, que ha sufrido, como casi todas las áreas, recortes importantes. Solo a modo de ejemplo: el presupuesto destinado a mitigar los efectos del cambio climático en la Argentina en 2018 era de 1076 millones de pesos; el de este año apenas llega a los 163 millones. 

Además de la improvisación y la subordinación a poderosos intereses económicos, el problema de fondo en la Argentina históricamente ha sido la falta de voluntad política para fijar una agenda ambiental consistente y elaborada participativamente. Un déficit de los tantos que deberán atender quienes gobiernen en los próximos años.

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