EDITORIAL

Causalidades del éxito

jueves, 12 de septiembre de 2019 · 02:02

Suponer que la gran campaña que la Selección argentina de básquetbol está realizando en el Mundial de China es fruto de la casualidad o solamente de la calidad técnica de sus jugadores sería un error de apreciación y de valoración.

Hay mucha historia detrás de este conjunto de deportistas y cuerpo técnico que no sólo tiene el valor de registro del pasado, sino de incidencia en el presente y, seguramente, del porvenir inmediato. El antecedente cercano es la Generación Dorada. Aquella generación, que tuvo como máximo referente a Emanuel Ginóbili, ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, la de plata en el Mundial de Indianápolis 2002, la de bronce en las Olimpíadas de Pekín 2008 y el cuarto puesto en las de Londres 2012, entre otros logros. Pero la historia comienza hace más de treinta años, cuando se lanzó la competitiva Liga Nacional de Básquetbol.

Hay una serie de causalidades que explican el éxito del equipo que ya se aseguró un lugar entre los cuatro mejores en China. La Liga Nacional no fue solo un torneo, sino un proyecto deportivo de largo plazo que integró a los clubes de todo el país, popularizando esta disciplina. Y la Generación Dorada no fue solamente un conjunto de muy buenos jugadores, sino el resultado de la consolidación de aquel proyecto de la Liga.

El básquetbol argentino como proyecto de largo aliento contrasta con la desorganización e improvisación del fútbol, y los resultados están a la vista. Y los seleccionados de aquella disciplina se han constituidos en verdaderos equipos, con figuras, claro está, pero donde lo colectivo prevaleció siempre respecto de las individualidades. El contraste con el fútbol también en este aspecto está a la vista.

La Generación dorada y su heredera, la que brilla por estos días en China, se erige entonces como uno de los escasos ejemplos en los que Argentina -en donde se destacaron siempre mucho más los talentos individuales por sobre el conjunto- logró construir un equipo capaz de potenciar las singularidades en un proceso sinérgico exitoso. Otros ejemplos: las Leonas o, en algunos casos, los Pumas. En todos ellos el denominador común es la subordinación del individuo al colectivo y la mitigación de los egos de las grandes estrellas en función del conjunto.

Sergio Hernández, el técnico de la Selección de básquetbol, describe la humildad de la figura del equipo, Luis Scola, de la siguiente manera: “Tiene 39 años, pero se levanta todas las mañanas y está tratando de mejorar cada vez más, tratando de hacer más entrenamiento que todos los demás. Antes del campamento de este verano, estaba entrenando durante 14 semanas, en su casa en el campo, donde tiene su propia cancha, con un entrenador personal, trabajando muy duro, levantándose a las 6 de la mañana... Lidera con el ejemplo, no con la palabra”.

Proyectos de largo plazo, prevalencia del conjunto sobre los individuos, trabajo en equipo, humildad, esfuerzo. Virtudes y valores que trascienden al mundo del deporte y sirven de referencia en un país que necesita de estos ejemplos.

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