CARA Y CRUZ

El hambre como insumo

martes, 10 de septiembre de 2019 · 02:05

Condicionado por su candidato a Presidente, la alianza Juntos por el Cambio no está en condiciones de requerir que se declare en la provincia la emergencia alimentaria, como le exige a nivel nacional la oposición a la Casa Rosada. 
Cierto es que los intendentes radicales quieren cortarlo a Mauricio Macri de la boleta para tratar de conservar el control político y administrativo de sus territorios, pero tal conducta es hija del mismo instinto de conservación que recomienda abstenerse del grotesco de intentar usar en contra del Gobierno local la misma consigna que se esgrime contra el postulante a la Presidencia de uno. Demasiado: como decía Perón, de todo se vuelve, menos del ridículo.


Al concejal Simón Hernández, mudado del FCS junto a Movilización y candidato a intendente de la Capital por el GEM, no lo restringen estas contradicciones, de modo que le metió nomás con un proyecto de ordenanza para declarar la emergencia alimentaria en San Fernando del Valle, con el objeto de reforzar partidas destinadas a la asistencia social e incrementar el salario al personal becado del municipio. 
"Sabemos que hay gente que no la está pasando bien con la situación económica", dijo.
Su iniciativa, explicó, se basa en el derecho a la alimentación sana que asiste a niños, niñas y adolescentes.
“Eso hace al concepto de seguridad alimentaria. Apuntamos a que el Ejecutivo tenga facultades para reasignar los recursos a los 13 comedores que hay en las SEPAVE, y en segundo término al Catamarca Ciudad Trabaja, donde hay 4.000 beneficiarios, que además de lo que perciben tienen un concepto de ticket para alimentos, con montos muy exiguos de entre $500 y $1.000, por lo que pedimos que tengan un incremento del 100%", detalló.
Similares inquietudes animan la propuesta que las bancadas opositoras quieren sacar este jueves en la Cámara de Diputados de la Nación, mientras el macrismo pide “no utilizar el sufrimiento de la gente para hacer política” y asegura que tiene cubierto el flanco de la asistencia social. La ministro de Desarrollo Social, Carolina Stanley, acordó con la CGT la implementación de una “tarjeta alimentaria” a los desocupados, adicional al seguro de desempleo.


La desesperante situación que atraviesan amplios sectores sociales, agravada por la crisis, no es misterio para nadie. Lo indispensable de una red eficaz de contención para los pauperizados argentinos tampoco es discutible.
Sin embargo, es interesante el uso del hambre como insumo proselitista. 
Más allá de sinceras sensibilidades, el vínculo de los impulsos tendientes a declarar al país en “emergencia alimentaria” con el proceso electoral es evidente, del mismo modo que la repartija de bolsones, materiales de construcción, colchones, frazadas y otros elementos típicos del asistencialismo se exacerba en tiempos de campaña.
Desde la perspectiva electoral, cada uno procesa el insumo del hambre como puede. Asistencialismo redoblado y direccionado en caso de ser oficialista; denuncias de estas manipulaciones o declaraciones de emergencia si se forma en veredas opositoras sin acceso a bolsones.


Tal distribución de tareas es nítida en este momento. En el orden nacional, la oposición, con la que se referencia el oficialismo catamarqueño, presiona con la emergencia alimentaria sobre la Rosada. En la geografía catamarqueña, la oposición principal tiene vedada la movida porque se referencia con la Rosada, pero el GEM, oposición todavía en veremos, recurre al naipe.
El intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, radical, le encontró una vuelta astuta al intríngulis y se declaró la emergencia alimentaria él mismo, sin necesidad de que sus contendientes electorales se lo exijan. Tiene que hacerlo, argumentó, porque el Gobierno provincial no lo ayuda.n

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