EL MIRADOR POLÍTICO

El ecosistema poskirchnerista

domingo, 25 de agosto de 2019 · 02:03

“Nunca odies a tu enemigo; afecta tu juicio”
Vito Corleone
“El Padrino”

Es curioso que, en el terremoto detonado por las PASO, Mauricio Macri no haya considerado la reconfiguración del ecosistema político operada durante su propia gestión. Los gobernadores se la recordaron el miércoles. Luego de reunirse en su tradicional trinchera del Consejo Federal de Inversiones, firmaron el rechazo a la eliminación del IVA en productos de la canasta alimentaria básica y la elevación del piso para pagar Ganancias, primeras disposiciones que el Presidente tomó para tratar de reconciliarse con su electorado prófugo.
Son dos impuestos coparticipables. Los mandatarios calcularon que el perjuicio global sobre sus finanzas será de $30 mil millones, advirtieron que la poda pone en riesgo el pago de sueldos y la prestación de servicios en sus distritos y exigieron compensaciones. Recurrirán a la Suprema Corte de Justicia para revertir las medidas, tomadas, sostienen, con “actitud errática y flagelante”.
Mientras 19 de los 24 jerarcas provinciales le declaraban la guerra, Macri se reunía con los suyos para tratar de hallar alguna alquimia que le permita acotar distancias y pasar al balotaje: la bonaerense María Eugenia Vidal, arrasada por Axel Kicillof en provincia de Buenos Aires; el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, que se salvó en las primarias, pero ve con inquietud octubre; el previsor jujeño Gerardo Morales, que desdobló sus elecciones locales de las nacionales y fue reelecto; el no menos prudente correntino Gustavo Valdez, que arrasó en las legislativas de su provincia, también desacopladas.
No formó parte del encuentro el gobernador mendocino y presidente del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, cuyo destino quedó comprometido.
Mendoza desdobló comicios, pero para después de las PASO. Se vota allí gobernador y cargos provinciales el 29 de septiembre. Macri perdió en Mendoza y el radicalismo local quedó en la trayectoria del tsunami peronista.
Cornejo estará maldiciéndose por no haberse puesto a resguardo. Será candidato a diputado nacional en octubre, bajo la mochila plúmbea de la fórmula Macri-Pichetto, y su delfín, el intendente de la ciudad de Mendoza Rodolfo Alejandro Suárez, se mide por la Gobernación con la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, fundadora de La Cámpora mendocina.

Eje de poder

Los gobernadores se fortalecieron como eje de poder desde la asunción de Macri en diciembre de 2015.
La facción del entonces flamante Jefe de Estado carecía de la gravitación parlamentaria necesaria para desarrollar su programa, pero más relevante que esto fue la balcanización que se produjo en el justicialismo luego de la salida de Cristina Kirchner, quien se retiró atribuyendo la victoria de su adversario a la distorsión sobre el criterio del electorado producida por una gigantesca manipulación mediática. Es decir: se retiró negando legitimidad a su sucesor, a quien ni siquiera le entregó los atributos del mando.
El peronismo se atrincheró entonces en las provincias bajo su control, que son la mayoría.
Con una oposición dispersa, la Casa Rosada macrista priorizó a los caciques como interlocutores. Obligada a trabajosas tratativas en el Congreso para reunir hasta el quórum reglamentario, entró en una dinámica bajo cuya lógica los brazos legislativos que respondían a los mandatarios se alzaban a cambio de concesiones para las respectivas administraciones provinciales. La Suprema Corte también fue un condicionante, con sentencias como la que ordenó devolver a algunas provincias el 15% que se les retenía de la coparticipación desde mediados de la década del 90 para financiar el sistema de seguridad social, que precipitó la decisión política de la devolución a todas.
Los gobernadores podían diferir en cualquier cosa menos en una: el impulso de robustecer sus cuentas. Supieron maniobrar con habilidad sobre la minusvalía institucional del poder central para sanear sus finanzas.
A lo largo de tres años, edificaron ladrillo por ladrillo sus superávits, mientras el Gobierno nacional se desangraba en el déficit y los desembolsos periódicos para sujetar el dólar.
Finanzas saneadas equivale a autonomía política. Los socios de Juntos para el Cambio le recriminan ahora a Macri su imprevisión.

Obsesión

La obsesión por la grieta obnubila el criterio.
A la Casa Rosada, el empecinamiento en sostener la fractura como exclusivo insumo proselitista, durante tres años en los que la economía y la calidad de vida cayeron en picada, con la pobreza afianzándose como correlato, le costó una derrota abrumadora.
El impacto emocional de la bofetada electoral habrá contribuido a la desorientación, pero que Macri no considerara o subestimara la reacción de los gobernadores sobre cuyos bolsillos impactarían las restricciones del IVA y Ganancias, de todos modos, resulta más extraño en cuanto se advierte que una de las razones principales de la incorporación del senador Miguel Ángel Pichetto a la fórmula presidencial de Juntos por el Cambio era el vínculo que podría establecer con ellos. Esta presunta virtud del candidato a vicepresidente no fue utilizada antes de anunciar las medidas económicas, para al menos sondear la posibilidad de algún acuerdo. Síntoma de desesperación, pues es improbable que los gobernadores estén interesados en el caos.
Con serenidad de 15 puntos de ventaja, ya probándose el traje, Fernández  sumó puntos e hizo su aporte a la pacificación de los mercados alarmados por un eventual rebrote populista.
Es un reflejo autodefensivo. Sabe que necesariamente deberá renegociar la enorme deuda que tomó Macri y que una profundización de la crisis económica y financiera supondrá costos políticos enormes para el inicio de una gestión que considera en el buche. También, que radicalizarse espantará a porciones del electorado no kirchnerista que fueron determinantes en las PASO y serán decisivas para perfeccionar su triunfo institucionalmente.
Guarda “in péctore” su argumento más sólido ante acreedores y financistas. Los gobernadores, sujetos poco propensos a fantasías anárquicas, cultores del orden, superavitarios, varios de ellos endeudados en dólares, contrabalancearían la incidencia política del kirchnerismo en la futura administración nacional. El espacio para avanzar con locuras como las que el ultramacrismo atribuye a los ultrakirchneristas es muy limitado, independientemente de la voluntad de los presuntos locos.
Otro sistema de poder se articuló en el poskirchnerismo. La grieta impedía verlo con nitidez, empieza a hacerse más evidente, a medida que baja la espuma de las PASO.
Lo dijo Vito Corleone: “Nunca odies a tu enemigo”.

 

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