CARA Y CRUZ

El round mendocino

sábado, 24 de agosto de 2019 · 02:05

Hasta el match entre las duplas Fernández-Kirchner y Macri-Pichetto del 27 de octubre habrá dos jornadas electorales provinciales. Mendoza vota gobernador y legisladores el 29 de septiembre, Salta va a primarias el 6 de octubre, aperitivo de la definición del 10 de noviembre. 
La disputa cuyana es la más interesante por su proyección nacional. 
Gobierna Mendoza el presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, Alfredo Cornejo. Por estos días debe estar maldiciendo haber tenido la idea de desdoblar el litigio distrital para después de las primarias nacionales, en lugar de seguir el ejemplo de sus prudentes correligionarios y colegas Gerardo Morales, que se hizo reelegir antes gobernador de Jujuy, y Gustavo Valdez, que también adelantó y arrasó en las legislativas de Corrientes. 
Ambos mandatarios boinablancas se anclaron antes de la hecatombe. Cornejo, en cambio, terminó colocando la definición del poder en su provincia en medio de la trayectoria del inesperado tsunami peronista.


La fórmula Fernández-Kirchner se impuso allí en las PASO con el 40,5%, contra un 37,3% de Macri. Rodolfo Lavagna-Juan Manuel Urtubey, con Consenso Federal, obtuvieron un 9,24%. La izquierda, poco más del 4%; 3,8% Gómez Centurión; 2,3% José Luis Espert.
Margen estrecho arriba, desempeño un punto por encima del promedio nacional de la tercera vía, números de las opciones marginales bajos, pero determinantes en la definición. 
Lo que el radicalismo mendocino debe remontar para retener el Gobierno no es mucho. Con un triunfo, Cornejo le daría a la Casa Rosada un poco de oxígeno para sobrellevar mejor la crisis política que la atribula. Una derrota en cambio, obvio, profundizaría la catástrofe y perfeccionaría el knock-out del Frente de Todos, y no solo por el refuerzo de la ola: Mendoza se sumaría a Santa Fe en la categoría de única provincia en la que el oficialismo fue batido, con el agravante de que en el caso andino el sector desplazado sería socio de la Presidencia.

Cornejo no va por la reelección. Cumplirá el ingrato rol de primer candidato a diputado nacional en octubre pegado a la fórmula Macri-Pichetto. Su delfín es el intendente de la ciudad de Mendoza y presidente del comité provincial de la UCR, Rodolfo Alejandro Suárez, con la sigla “Cambia Mendoza”. Lo enfrenta, al comando de “Elegí Mendoza”, la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, cristinista y fundadora de La Cámpora mendocina. 
Todo un dato: si Fernández Sagasti gana el 29 de septiembre y Axel Kicillof vuelve a derrotar a María Eugenia Vidal en provincia de Buenos Aires –le sacó una luz de 20 puntos el 11 de agosto- el brazo político de Cristina Fernández de Kirchner dará un salto de gran magnitud al embuchar dos gobernaciones de mucho peso, nada menos que Buenos Aires y Mendoza. Para comparar nomás, el más que centenario radicalismo tiene tres: Jujuy, Corrientes y Mendoza en veremos.


En lo macropolítico, el 29/9 tiene importancia medular para el macrismo, ansioso por hallar algún punto de apoyo para trata de revitalizarse. Atento a esto, Fernández estuvo en Mendoza el jueves.
En lo micro, la interna de Juntos por el Cambio, un triunfo del “cornejismo” posicionaría a la UCR, cuyo objetivo era ampliar sus base de representación institucional para dar pelea por la sucesión de Macri dentro de cuatro años. El golpe de las PASO modificó la meta: ahora lo prioritario es sobrevivir en el cataclismo y retroceder lo menos posible.
Cornejo no aparece todavía. De viaje en el exterior, faltó a la reunión de los gobernadores con Macri y también a un encuentro de la cúpula radical con el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Interior Rogelio Frigerio. 
Provincializar la disputa de Mendoza, sacarla del derrotero del tsunami peronista, es, para él, lo principal. 

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