EDITORIAL

El Capitán Motosierra

sábado, 24 de agosto de 2019 · 02:00

Entra las varias coincidencias que acercan a Donald Trump y a Jair Bolsonaro se encuentra el desprecio que sienten por la teoría del cambio climático. Pese al cúmulo abrumador de evidencias científicas respecto de cómo la acción humana altera el clima del planeta, ambos descreen de ellas, o subestiman sus efectos.

No son los únicos mandatarios que piensan de ese modo y actúan en consecuencia, pero sí los más importantes. De hecho uno es el presidente de la principal potencia mundial y el otro de un país que alberga el principal pulmón de la Tierra, el Amazonas, que por estos días está bajo los efectos de miles de focos de incendios.
Cuesta entender las razones por las que un personaje como Bolsonaro, que no tiene problemas en mostrarse públicamente tal cual es: racista, homofóbico, misógino y partidario del armamentismo, entre otras cosas, haya sido electo para conducir los destinos de la principal potencia de América Latina.

Tal vez la sinceridad sea su mejor virtud. Declarar abiertamente sus aversiones hacia grupos –minoritarios y no tanto- de la sociedad es prueba de ello. También fue explícito cuando explicó que planeaba avanzar sobre la inmensa selva tropical para ampliar la frontera agropecuaria y para desarrollar gigantescas obras de ingeniería, como rutas, puentes y represas hidroeléctricas, que producirán un impacto devastador sobre el ecosistema del lugar e irían en contra de todas las acciones de preservación que se vienen diseñando e implementando desde hace décadas. Por algo lo llaman el Capitán Motosierra.

Hoy el presidente brasileño está en el centro de las críticas mundiales. Se lo acusa de alentar el desmonte indiscriminado de la selva y las quemas ilegales por parte de terratenientes, y además de no actuar a tiempo para frenar los incendios forestales.
Hasta hace algunas semanas, el presidente brasileño subestimaba el problema y se burlaba de las críticas en su contra. “Me solían llamar capitán Motosierra y ahora soy Nerón incendiando el Amazonas. Pero si es la temporada de incendios”, dijo, aludiendo a las organizaciones ambientalistas que lo cuestionan. También echó de su cargo al director del Instituto Nacional de Investigación Espacial por sostener que los incendios este año aumentaron un 83 por ciento respecto del año pasado. Lo acusó de dar “datos falsos” y fomentar una imagen pésima de Brasil en el exterior.
Recién en estos días, presionado por la opinión pública internacional, Bolsonaro ha decidido emprender una lucha contra los focos de incendios que se expanden. No hay certezas de cuánto tiempo llevará extinguir el fuego, ni respecto del balance acerca del impacto ambiental global que tendrá.

Tal vez el único dato positivo de esta tragedia es que, al ocurrir, logró que el mundo volviese sus ojos y su atención hacia esta inmensa fuente de riqueza natural. De ese modo, es mucho más factible que prosperen en el futuro las estrategias de preservación, pese a la negligencia de los Bolsonaro o los Trump. 

Otras Noticias