EDITORIAL

La Justicia y el juego de la política

“Nuestro sistema judicial juega el juego de la política, acompaña al poder de turno y es muy cruel cuando se va”.
viernes, 23 de agosto de 2019 · 02:25

“Nuestro sistema judicial juega el juego de la política, acompaña al poder de turno y es muy cruel cuando se va”. La aseveración tiene un valor singular porque fue pronunciada el año pasado desde el corazón mismo de la Justicia Federal. Pertenecen al fiscal federal Federico Delgado, quien este año anticipó que renunciará a su cargo, hastiado de los manejos del Poder en el que trabajó tantos años.

La reflexión cobra notable vigencia en estos días. La paliza electoral que el oficialismo nacional recibió en las PASO ya tiene su correlato en el movimiento de las causas que se tramitan en Comodoro Py. Algo parecido sucedió luego del triunfo de Cambiemos en octubre de hace dos años, solo que en el sentido político contrario. Entonces, se multiplicaron los procesamientos, en algunos casos con prisión preventiva, para ex funcionarios kirchneristas en causas que venían en un trámite de lento a moderado.

Esta semana los despachos judiciales empezaron a dar muestras de cómo el veredicto de las urnas del domingo 11 de agosto incidía en la agenda judicial.

La cámara federal evitó que se cierre la causa del Correo Argentino, que investiga supuestas irregularidades en el trámite de la deuda que la empresa de la familia Macri tiene con el Estado nacional, y avaló los llamados a indagatorias de varios imputados, entre los que se encuentra el ministro Oscar Aguad.

La misma cámara anuló el procesamiento de ex funcionarios, entre ellos Julio de Vido, en el marco de la causa por presuntos pagos de sobornos en la obra de soterramiento del tren Sarmiento. En la misma resolución, anuló la falta de mérito del empresario Ángelo Calcaterra, primo del presidente de la nación.

El juez federal Claudio Bonadío decidió investigar una denuncia por irregularidades en la licitación del Paseo del Bajo, causa que involucra, por el Estado, a los gobiernos nacional y de la Ciudad de Buenos Aires, y por el sector privado otra vez a Ángelo Calcaterra, propietario de la empresa IECSA que alguna vez fue del grupo Macri.

El problema de fondo es la credibilidad de la Justicia. Como se mueve según los tiempos políticos, y en función de ellos paraliza, cajonea o activa las causas, no es posible saber con precisión cuáles de las medidas que se adoptan son ajustadas a derecho y cuáles adoptadas para congraciarse con el que detenta una porción importante del poder político en ese momento.

Pero más allá de estos movimientos oscilantes, la realidad indica que, aunque abunden las causas por corrupción, lo que escasean son los presos por corrupción, tanto a nivel nacional como provincial. El mismo fiscal Delgado, consultado por Luis Novaresio, sobre "quién va preso" en nuestro país, fue concluyente: "Los pobres, los que no tienen domicilio, las madres que vendían droga para bancar a sus hijos. La Argentina está atravesada por la corrupción hace 40 o 50 años y hubo vaciamiento de bancos, tremendos desfalcos en el Estado y no hubo ninguna condena. Basta de prisión preventiva. Lo importante es que haya juicios y condenas”.

La realidad indica que, aunque abunden las causas por corrupción, lo que escasean son los presos por corrupción.

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