Cara y Cruz

El regreso del brazuca

El diseño de la campaña electoral de Juntos por el Cambio para el 27 de octubre, en Catamarca...
miércoles, 21 de agosto de 2019 · 02:20

El diseño de la campaña electoral de Juntos por el Cambio para el 27 de octubre, en Catamarca, promete dar un giro. Así lo espera la oposición, que no termina de entender el terrible golpe que sufrió en las PASO del 11 de agosto, donde el oficialismo consiguió una diferencia de 30 puntos, sobre todo en Capital, un distrito donde el radicalismo siempre hizo gala de su fortaleza.
Más allá de los cuestionamientos que algunos de los principales referentes opositores hicieron al Gobierno nacional por el papel que jugó en este contexto, con un apoyo decisivo a gobernadores peronistas y un inexplicable ninguneo de sus propios candidatos, los radicales son conscientes de que si no hacen algo más para mejorar la performance electoral en podrían quedar reducidos a la mínima expresión política e institucional. 


De hecho, si se reiteraran esos guarismos, el Frente de Todos podría llevarse entre 13 y 14 diputados y quedar con mayoría propia. Peor aún sería si, como se dieron los resultados en Capital, se quedara con las 7 bancas de concejales en juego. En tal escenario, la oposición no podría cumplir su rol de contrapeso del poder y el oficialismo estaría frente a una riesgosa tentación absolutista. 


La lectura interna que hace la oposición del domingo negro es que, por un lado, los candidatos de Juntos por el Cambio fueron arrastrados por la ola antimacrista nacional, pero también hacen una autocrítica: llevaron candidatos nuevos en la política local (Roberto Gómez y Flavio Fama) y no tuvieron tiempo suficiente para “instalarlos”. Además, según aseguran, de la carencia de recursos para plantear una campaña persistente.  


Por eso, la primera decisión que tomó la cúpula radical fue contratar nuevamente a un consultor político que supo darle algunas satisfacciones dos décadas atrás: el brasileño Hiram Pessoa de Melo. En los últimos días el hombre se instaló en Catamarca y ya mantuvo reuniones con candidatos y dirigentes. 


El primer desembarco de Pessoa de Melo en la provincia fue en 1999, cuando se hizo cargo del asesoramiento del entonces candidato a gobernador del Frente Cívico y Social, Oscar Castillo, actual senador nacional. En esa oportunidad, Castillo superó a Ramón Saadi en una campaña recordada por su enorme despliegue político y propagandístico. 


Ya por esos años se conocía la competencia profesional entablada entre Pessoa de Melo y su coterráneo Duda Mendonça, a quien le atribuyeron el “milagro” de Juan Manuel de la Sota, quien ganó la gobernación de Córdoba luego de perder seis elecciones consecutivas.


En marzo de 2001, Pessoa de Melo trabajó otra vez en la campaña del FCS, en esa ocasión aliado con el FREPASO, y logró un triunfo estratégico en las legislativas bajo el sello de la Alianza. El oficialismo se quedó entonces con las 8 bancas de senador en juego y con 12 escaños de diputados; para el PJ fueron 9.


No obstante, la victoria fue más ajustada de lo previsto. El peronismo, cuya principal candidata a diputada nacional fue Pilar Kent, quedó a poco más de 6 puntos del FCS. Pero tampoco fue tan mala considerando el contexto nacional: una semana antes, el ministro López Murphy había anunciado un ajuste demoledor, que en la provincia se tradujo en quitas para educación y el Fondo del Tabaco. La estrategia de Pessoa de Melo fue “provincializar” la campaña al máximo y prometer a los catamarqueños que ya no habría nuevos ajustes. Ese año terminó con De la Rúa en helicóptero al grito de “¡Que se vayan todos!”, revuelta popular, represión y varias muertes de civiles. 


Algo de eso empezó a planificarse para octubre. Según trascendió, el foco estará puesto en Capital y en departamentos claves. Y la búsqueda será de los votantes en blanco y de quienes no fueron a votar.

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