Cara y Cruz

La falacia santarroseña

En Lógica, una falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es...
martes, 20 de agosto de 2019 · 02:20

En Lógica, una falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es. Algunas falacias se cometen intencionalmente para persuadir o manipular a los demás, y en ocasiones pueden ser muy sutiles y persuasivas. El que un argumento sea falaz no implica que sus premisas o su conclusión sean falsas. Un argumento puede tener premisas y conclusión verdaderas y aún así ser falaz. Lo que hace falaz a un argumento es su invalidez.
El tema de la falacia o del argumento falso se remonta a la antigua Grecia. En sus “Refutaciones sofísticas”, Aristóteles, el padre fundador de la Lógica y, junto con Platón, de la filosofía occidental, llegó a  identificar trece tipos de falacias comunes. Desde entonces, la lista se fue engrosando y se propusieron varios sistemas de clasificación.
Hoy, buena parte de ese tipo de argumentación parece haber impregnado la causa en la que se investiga la responsabilidad del intendente de Bañado de Ovanta, Elpidio Guaraz, en el cobro de “peaje” ilegal, canon o tasa a los camiones y máquinas agrícolas que transitan por la ruta nacional 64. 
Guaraz fue denunciado en dos oportunidades por la Vialidad nacional Catamarca ante la Justicia Federal, porque entiende que por tratarse de una ruta nacional el municipio santarroseño no tiene jurisdicción, además de que al haber persistido en tal conducta –el cobro compulsivo del permiso de tránsito- incurrió en los delitos de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público al violar la Ley Nacional de Tránsito y la propia Constitución provincial. 


La controvertida praxis municipal se remonta al menos a cuatro años. Al principio, Guaraz había instalado un puesto de control en un tramo de la ruta, al estilo de un módulo policial o del Senasa, que se ocupaba de detener a los vehículos pesados y les cobraba el “peaje”, que hasta hace poco oscilaba entre $500 y $4.000. Pero ahora directamente pone conos en la ruta y asigna empleados municipales para la tarea. 
El martes pasado, Guaraz declaró en la Justicia Federal por la presentación de VN y por la actuación de oficio que inició el fiscal Santos Reynoso ante una publicación de este diario. Además de los antecedentes y de testimonios, el fiscal había adelantado que solicitaría al intendente la justificación formal de esta “tasa municipal”, es decir, la ordenanza de creación.
Precisamente, la base de la defensa de Guaraz, tal como explicó su abogado, Luciano Rojas, es que el intendente no hace más que dar cumplimiento a una ordenanza que dispone el cobro de una tasa por mantenimiento de la ruta a los vehículos de gran porte. O sea, no por cuenta propia, sino porque el pueblo, representado en el CD, lo manda. Así de obediente es Guaraz. 


Y allí reside la falacia fundamental. Esa tasa existe porque de ese modo lo decidió el propio Guaraz, que maneja a discreción el Concejo Deliberante a través de su hermana, Esther Guaraz, que es la presidenta. La ordenanza representa ni más ni menos que la coartada formal, aunque torpe, de una práctica abiertamente ilegal.
Porque una ordenanza, como bien se sabe, no puede estar por encima de una norma provincial –en este caso, la Constitución, que es la ley de leyes- ni menos aún de la legislación nacional. De manera que no tiene ningún sentido considerar una norma municipal como argumento válido de un atropello institucional.
Más aún, Guaraz comenzó a cobrar el peaje a los camiones en 2015 y recién en 2018 su Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que “legaliza” el matonismo rutero. 
La falacia santarroseña consiste en pretender que todos crean que el cobro del peaje es legal porque hay una ordenanza detrás, y que, en consecuencia, Guaraz no hace otra cosa que cumplir con su deber de funcionario público al exigirla y defenderla. 
La resolución de la causa en la Justicia Federal está en su etapa final. Habrá que ver cómo se pronuncia.n

Otras Noticias